La urraca es un ave omnívora con capacidad de depredar sobre especies animales de reducido tamaño, pero también sobre las crías de otras mayores. Es el caso de la liebre. Durante sus primeras semanas de vida, los lepóridos se caracterizan por una delicada vulnerabilidad que las lleva a convertirse en alimento de multitud de depredadores. Los más oportunistas y quizás más numerosos, las urracas, no dudan en lanzarse sobre estos lebratos o incluso, como veremos a continuación, acosar a sus madres, ejemplares adultos, para intentar llegar a las crías.
Depredación y liebres
Uno de los trabajos más recientes sobre la depredación de la liebre europea (Lepus europaeus) es el publicado en la revista PeerJ bajo el título «The low survival rate of European hare leverets in arable farmland: evidence from the predation experiment» (PeerJ / PMC, 2024). La investigación, realizada en paisajes agrícolas de Europa Central, confirma que varios depredadores generalistas, entre ellos el zorro rojo, la garduña, el cuervo, el arrendajo euroasiático, el milano real y la urraca (Pica pica), han visto crecer sus poblaciones de forma notable en las últimas décadas. Aunque el zorro fue identificado como el principal responsable de la mortalidad de lebratos, la urraca figura entre las especies con capacidad demostrada de depredar sobre las crías de liebre, especialmente durante sus primeras semanas de vida, cuando son más vulnerables.
Cazadores y barbechos, defensores de los lebratos
Otro estudio clave, publicado en ScienceDirect bajo el título «Positive effects of set-asides on European hare (Lepus europaeus) populations: Leverets benefit from an enhanced survival rate» (Stéphanie C. Schai-Braun et al.), analiza cómo la gestión del terreno agrícola influye en la supervivencia de las liebres. Los autores señalan que tanto mamíferos depredadores como córvidos, incluida la urraca euroasiática junto a la corneja, fueron gestionados activamente por los cazadores durante el periodo de estudio, dado su impacto sobre la fauna cinegética. El trabajo aporta un dato relevante para el debate sobre gestión de fauna: los barbechos de larga duración mejoran significativamente la tasa de supervivencia de los lebratos frente a la presión de estos depredadores generalistas.
Depredadores alados, responsables del 41% de la mortalidad de los lebratos
Un tercer estudio, centrado en campos de cultivo homogéneos de Europa Central durante el periodo reproductivo principal de la liebre europea (marzo-abril), empleó lebratos señuelo distribuidos a lo largo de hábitats lineales seminaturales para medir tasas reales de depredación. Los resultados muestran que la tasa de supervivencia de los lebratos durante un periodo de catorce días fue de apenas un 22,2%, y que todos los eventos de depredación se concentraron en los primeros seis días del experimento. De ese total, los depredadores mamíferos causaron algo más de la mitad de las bajas y los depredadores aviares, grupo en el que se incluyen córvidos como la urraca, fueron responsables de en torno al 41%, mientras que el resto se debió a labores agrícolas.
Metodología: así se mide la depredación de la urraca sobre las liebres
Conviene aclarar que ninguno de estos estudios documenta a la urraca cazando liebres adultas, sino crías recién nacidas o lebratos, que permanecen inmóviles y ocultos en la vegetación durante sus primeras semanas de vida como estrategia antidepredadora. La metodología habitual consiste en colocar lebratos señuelo (dummies) o utilizar cámaras trampa en parcelas agrícolas para registrar qué especies acuden a depredarlos y con qué frecuencia, lo que permite calcular tasas de supervivencia y atribuir la mortalidad a distintos grupos de depredadores (mamíferos frente a aves). Este enfoque experimental, combinado con el seguimiento de poblaciones de depredadores generalistas en paisajes agrícolas europeos, es el que ha permitido situar a la urraca dentro del conjunto de especies con capacidad demostrada, aunque secundaria frente al zorro, de afectar a la supervivencia de las poblaciones de liebre.
Además de los estudios académicos, podemos acudir a los registros de estos ataques, posibilitados por la expansión de los dispositivos capaces de grabar imágenes en cualquier lugar en el que nos encontremos. A continuación, te recordamos algunos de los más impactantes, siempre con córvidos y liebres como protagonistas.
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