José Miguel Pérez, cazador zamorano, ha necesitado 5 meses y muchas noches de insomnio para abatir un macho de 120 kilos armado con un notable trofeo.

El jabalí burló al cazador en una veintena de ocasiones antes de ser abatido
El esperista vio por primera vez al cochino en una de las grabaciones de las cámaras de fototrampeo colocadas en el acotado en el que caza habitualmente para gestionar la población de animales y prevenir el furtivismo. Pese a que lo aguardó en varias ocasiones, no volvió a verlo hasta dos meses después.
Cuando estaba atravesando una alambrada, vio al jabalí a 300 metros de distancia. Al atravesar la valla y encarar el arma, el cochino había desaparecido.
Abatió el jabalí en una vereda entre las jaras
Una noche, el cazador y su sobrino decidieron volver a intentar el abate del macho. Al llegar al sitio elegido para la espera, comprobaron que el viento no les era favorable, por lo que se ubicaron a 200 metros del punto inicial, en una nava transitada por las reses entre dos jarales.
Un pájaro carpintero atrajo la atención de los cazadores. Al girarse para observarlo, localizaron al macho atravesando un claro entre los matorrales, a 80 metros de distancia. Lo derribó de un único disparo del rifle Browning Long Track del calibre 7 mm que portaba en la cacería.
Sabían que el animal era de gran tamaño, pero lo que no esperaban era el grosor y la longitud de las defensas. Es el cochino de mayor trofeo abatido por el cazador en su trayectoria cinegética.
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