La media veda para cazar la paloma torcaz finaliza el 27 de septiembre en la totalidad del territorio andaluz. Después de este periodo, la especie cuenta con un periodo general que va del 11 de octubre de 2026 al 7 de febrero de 2027. El cupo establecido por la Consejería de Sostenibilidad y Medio Ambiente de la Junta de Andalucía para la paloma torcaz es de 15 piezas por cazador y día en la media veda y de 50 piezas por cazador y día en el periodo general.
Daños y perjuicios causados por las palomas torcaces urbanas
Miles de torcaces han cambiado sus hábitos estos últimos años y optan por utilizar como dormideros los árboles de los núcleos urbanos y de las urbanizaciones de la Bahía de Cádiz. Estas palomas pasan cada noche en las arboledas de la zona residencial de Vistahermosa, la más lujosa de El Puerto de Santa María, municipio situado en el litoral de la bahía de Cádiz, en la ribera y desembocadura del río Guadalete.
En los lugares habitados escapan de la presión de los cazadores y de los depredadores. Su presencia en los árboles de parques y avenidas de los cascos urbanos provoca un grave deterioro del patrimonio y del mobiliario urbano. Los excrementos de las torcaces corroen progresivamente las fachadas de edificios, monumentos históricos, bancos públicos y la carrocería de los vehículos. El suelo bajo los árboles que eligen como dormideros nocturnos amanece cubierto de una densa capa de excrementos, lo que obliga a los ayuntamientos a intensificar las labores de limpieza con agua a presión.
Perchas y lances de la media veda en Andalucía
La dificultad de abatir las palomas torcaces urbanas
Estas aves, al amanecer, abandonan los dormideros situados en localidades como San Fernando, Puerto Real, El Puerto de Santa María, Chiclana de la Frontera o Cádiz para alimentarse en los cultivos de la provincia. El primer fin de semana de la desveda, las aves volaban a escasa altura y algunas de ellas pudieron ser abatidas en el trayecto a los comederos o en las siembras.
Tras las dos primeras jornadas de caza, los pájaros cambiaron sus hábitos de vuelo y alcanzan una gran altura cuando van a salir de las ciudades y se alimentan en campos ubicados en zonas de seguridad, terrenos libres o cotos en los que no se caza. Estas imágenes han sido grabadas en un cultivo situado en la carretera que va hacia Sanlúcar de Barrameda (A-491/A-2003).
Según Raúl Gil, cimbelero extremeño afincado en el municipio gaditano de El Puerto de Santa María, únicamente se abate durante la temporada un 10 % de la paloma sedentaria de la Bahía de Cádiz. De ahí su crecimiento poblacional en los últimos años.
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