El suceso ocurrió la noche del jueves 20 de agosto, cuando Carly Clarkson, de 37 años, se había quedado dormida mientras daba de comer a su hija. La puerta trasera de la vivienda permanecía abierta debido a las altas temperaturas registradas en Reino Unido. Según el relato de la madre, recogido inicialmente por la agencia SWNS, el animal accedió al inmueble, llegó hasta el dormitorio y se aproximó a ambas.
La madre se despertó con el zorro junto a ella
Carly Clarkson explicó que se despertó al notar que un animal le olfateaba la cara. Al incorporarse descubrió que se trataba de un zorro y que su bebé, que permanecía a su lado, tenía sangre en la cabeza. La madre ahuyentó al animal y cogió inmediatamente a Josephine. Después se dirigió a la habitación de su otra hija, de un año, para comprobar que también se encontraba a salvo.
Al examinar a la pequeña con mayor detenimiento comprobó que presentaba cuatro heridas punzantes provocadas por la mordedura. Clarkson describió posteriormente el aspecto de las lesiones comparándolas con las marcas que podría dejar un perro al morder un balón de fútbol.
La familia trasladó a la bebé al Watford General Hospital alrededor de las 21:45 horas. Los médicos descartaron fracturas en el cráneo y no apreciaron indicios de daños cerebrales. El tratamiento incluyó antibióticos y vacunación antitetánica.
Las cámaras captaron al zorro antes de entrar en la casa
La familia dispone además de imágenes de las cámaras de vigilancia privada tomadas en el jardín. En ellas se observa a un zorro merodeando por las inmediaciones de la vivienda poco antes de que se produjera la entrada en el inmueble. Las imágenes y fotografías difundidas por los medios británicos están acreditadas a SWNS, que fue la agencia que recogió el testimonio de la familia y distribuyó la historia.
Existe además otro detalle llamativo. Cuando Carly y su marido abandonaron la vivienda para llevar a la niña al hospital, volvieron a encontrarse con otro zorro —o posiblemente el mismo ejemplar— junto a la puerta principal, aparentemente intentando aproximarse nuevamente a la casa. La identidad del animal, sin embargo, no ha podido confirmarse.
La familia asegura que los zorros son cada vez más habituales en la zona
Carly Clarkson explicó que la presencia de zorros en los alrededores de la vivienda no era nueva. Según su testimonio, la familia llevaba años observándolos en el jardín, aunque hasta ahora nunca habían tenido un incidente de este tipo.
La situación habría aumentado durante las últimas semanas. La madre asegura que los animales aparecían prácticamente todas las noches y plantea la posibilidad de que algunos ejemplares estén siendo alimentados por personas y hayan perdido parte de su temor natural hacia los humanos.
Tras el incidente, la mujer afirmó sentirse insegura en su propia vivienda y expresó su temor de que pueda producirse otro episodio similar.
No obstante, no existe evidencia publicada que permita afirmar que el zorro que mordió a la niña estuviera siendo alimentado por personas. Se trata de una hipótesis planteada por la madre a partir de su percepción sobre la presencia habitual de estos animales.
Un experto apunta a que se trataba probablemente de un cachorro
Una de las claves para interpretar el suceso procede de Trevor Williams, fundador de The Fox Project, una organización británica dedicada al rescate y asesoramiento relacionado con zorros.
Williams considera que el ejemplar probablemente era un cachorro de unos cuatro meses y medio, coincidiendo con el periodo anual en el que los jóvenes zorros comienzan a dispersarse y los grupos familiares se deshacen.
El experto descarta que el comportamiento descrito sea representativo de un zorro adulto habituado a vivir cerca de las personas. En su opinión, un adulto experimentado evitaría normalmente exponerse de esa manera.
Su explicación es que el joven animal pudo haber entrado en la vivienda movido por la curiosidad y la exploración de un territorio desconocido. Al encontrarse en el interior y sin ser inmediatamente ahuyentado, habría investigado el entorno hasta aproximarse a la bebé.
Williams considera que el animal pudo haber utilizado sus jóvenes dientes sobre la piel de la niña durante ese comportamiento exploratorio. También recalca que los incidentes de este tipo son extraordinariamente infrecuentes.
The Fox Project sitúa el último caso similar hace más de una década
Precisamente por su excepcionalidad, Williams señala que su organización no había tenido conocimiento de un incidente similar desde aproximadamente 2010-2012. El dato resulta especialmente relevante porque permite poner en contexto el suceso de Watford. La presencia de zorros en ciudades británicas es habitual, pero la entrada de un ejemplar en una vivienda y la mordedura de un bebé constituye un comportamiento extraordinario, no una consecuencia habitual de la presencia de la especie en entornos urbanos.
Por ello, el episodio no permite concluir por sí mismo que los zorros urbanos estén experimentando un aumento generalizado de comportamientos agresivos hacia las personas.
El Ayuntamiento ofreció medidas disuasorias
La familia comunicó el incidente al Watford Borough Council y también buscó soluciones para impedir que los zorros continúen entrando en su propiedad. Según el relato difundido por SWNS, entre las opciones planteadas figuraban pellets repelentes con un coste aproximado de 300 libras. La familia también contactó con The Fox Project para recibir asesoramiento.
El especialista recomendó como primera medida mantener cerradas las puertas que permitan el acceso de los animales a la vivienda, incluso durante periodos de calor, y utilizar repelentes para mamíferos que no sean tóxicos cuando resulte necesario.
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