David Fernández comparte esta publicación en sus redes sociales para poner en valor el esfuerzo que realizan los monteros del norte de España para levantar a los jabalíes y llevar a casa a sus perros de rastro.
El colaborador habitual de Club de Caza se define como «un apasionado de la caza del jabalí en batida en la zona norte de España, donde las cacerías de cochinos mantienen la esencia de la caza tradicional y social de antaño, y donde los monteros y sus perros de rastro son los auténticos protagonistas de nuestras jornadas de caza».
Un montero de valor sin límites
El protagonista de esta historia es Toñín, uno de los perreros de la cuadrilla de Peñamellera Alta, concejo montañoso situado en el extremo oriental del Principado de Asturias.
«Hoy os traigo una historia protagonizada por nuestro montero @a.soberon, al que en la cuadrilla conocemos como Supermán, por su bravura y valentía. Una historia que ocurrió en una noche de invierno de hace ya algunas temporadas.
Aquel día habíamos estado cazando la famosa Mata de Mier, una de nuestras echadas más espectaculares. Los perros de Toñín se habían salido de la cacería detrás de un jabalí de buen porte. El cazador que ocupaba el puesto debió de ser sorprendido por el jabalí, que pasó muy cerca de él. Los perros, que venían pisándole los talones, siguieron la misma ruta, sin que el cazador hiciera nada por cortarlos o tratar de hacerlos volver.
Y entonces llegó el «pan de cada día» de los monteros del norte.
Mando en mano, Toñín salió en busca de sus perros. El problema era que el GPS los situaba en la parte más alta del monte, cubierta de nieve. Sin linterna ni comida, la noche le cogió monte arriba. Y aunque lo lógico habría sido esperar hasta el día siguiente, con los lobos presentes en aquella zona, para Toñín no era una opción.
Ya de madrugada le mandé un WhatsApp preguntándole si por fin había conseguido cogerlos.
En los vídeos podéis escuchar los audios que me iba mandando. Y estoy seguro de que muchos monteros os vais a sentir identificados con ellos.
Sirvan estos vídeos también para recordar algo que, aunque pueda parecer una obviedad, es fundamental: los puestos debemos hacer todo lo posible por cortar o volver los perros cuando pasan cerca de nosotros.
Porque detrás de esos perros hay un compañero que, si no conseguimos pararlos, puede acabar pasando una noche entera en el monte buscándolos desesperadamente.
Las batidas en el norte son trabajo en equipo. Los monteros y los perros bregan lo que no está escrito para echar los jabalíes y que nosotros podamos disfrutar del lance desde el puesto.
Y creo que lo mínimo que podemos hacer por ellos es ayudar a recogerlos cuando tenemos la oportunidad.
Porque cuando los perros trabajan para nosotros, nosotros también tenemos que trabajar por ellos».
Lobos ibéricos cazan y devoran perros de caza durante las batidas de jabalí
El control de las poblaciones de cochinos en tierra de lobos se ha convertido en un peligro para los perros de rastro. Los cánidos silvestres atacan y despedazan a los perros pese a la presencia de los cazadores. Que uno de los perros permanezca de noche en el territorio de los lobos supone prácticamente su condena a muerte, de ahí que Toñín pusiera en peligro su vida para salvar la de sus perros.
En 2025, la población estimada de lobos ibéricos era de entre 412 y 460 ejemplares repartidos en 50 manadas en Asturias. Los cánidos mataron a unos 3.903 animales domésticos en ese mismo año.
Los daños superaron los 1,9 millones de euros en indemnizaciones. Durante 2025, se abatieron 31 lobos en Asturias dentro de los programas oficiales de control poblacional de la administración autonómica.
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