«Me estoy quemando con el escape», dice varias veces el cazador malagueño que se ha visto obligado a tumbarse en el suelo bajo su vehículo. Desde fuera, sus compañeros le dan instrucciones, pero lo angosto de su campo de acción y el hecho de que el tubo de escape haya alcanzado altas temperaturas lo complica todo en extremo. Además, la perra comienza a miccionar, cayéndole todo en el brazo. Finalmente, estos enormes esfuerzos le llevan a conseguir alcanzar el collar de la podenca y la saca de su escondite sana y salva.
«Le dan una miaja de susto los tiros», escribe un compañero entre los muchos comentarios que acompañan a la publicación. Una teoría muy compartida por los cazadores que han querido dejar su opinión ante las impactantes imágenes, mientras que otros tantos destacan la afición a la «mecánica» de la perra de caza.
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