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Una plaga de lirones caretos invade los olivares del noreste de Andalucía

Un agricultor y cazador de Bailén denuncia a través de estas imágenes la situación que viven los propietarios de gran parte de los olivares de Jaén. La población de lirones caretos ha crecido exponencialmente en los últimos años. Los roedores están causando graves daños en los árboles y cuantiosas pérdidas económicas en los sistemas de riego.

Lirón careto escondido entre ramas y hojas de un olivo en plena naturaleza

Los perros de caza de Juan López señalan al cazador la presencia de los lirones caretos en los troncos y las ramas de los olivos. Greco del Cancho de los Brezos, un braco alemán de pelo duro, y Paco de los Majadales, un épagneul bretón, delatan con sus muestras la existencia de ejemplares de esta especie en la mayoría de los olivos que encuentran en su camino.

 

Daños causados por los lirones caretos en los olivos

El lirón careto roe la corteza de las varetas y los brotes jóvenes. Sus mordiscos en anillos cortan la savia y secan la rama al impedir el paso de nutrientes, inutilizando los brotes nuevos de renovación del olivo.

Al no estar catalogado como plaga oficial, los agricultores se enfrentan a fuertes multas si usan biocidas o venenos para controlar su población. En España, la especie está incluida en el Listado de Especies Silvestres en Régimen de Protección Especial.

A nivel nacional y autonómico, cuenta con protección legal que prohíbe su captura, daño o tenencia en cautividad. Los principales depredadores naturales del lirón careto son aves rapaces nocturnas y diurnas, mamíferos carnívoros medianos y algunas serpientes.

 

El lirón careto

Se trata de una especie de roedor esciuromorfo de la familia Gliridae. Está presente en toda Europa, exceptuando las islas británicas y la península de Escandinavia. También se encuentra en los Urales y el norte de África.

El lirón careto es un roedor omnívoro y oportunista. Para sobrevivir, cambia su alimentación en función de los alimentos que encuentra en la naturaleza en cada época del año. Su dieta abarca cereales, frutos secos, bayas, brotes tiernos, flores, hongos y pequeños invertebrados como caracoles, ciempiés, hormigas, saltamontes y arácnidos. Excepcionalmente, puede comer polluelos de aves, anfibios, reptiles, huevos o incluso crías de otros roedores.

Al final del verano y comienzo del otoño, antes de la hibernación, su alimentación se basa casi exclusivamente en frutos secos. El celo de la especie comienza entre febrero y marzo y puede durar hasta octubre. Cada camada consta de entre 4 y 8 crías ciegas y sin pelo. El número de partos por hembra es de dos a tres al año.

 

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