El corzo de color inmaculado ha muerto por una enfermedad. Su vida, a pesar de convertirse en un animal perfectamente distinguible en cualquier entorno natural, se ha prolongado durante siete años. «No pensamos que fuera a vivir tanto, pero los cazadores de los pueblos de alrededor lo respetaron y lo dejaron vivir, así que hemos podido disfrutar de él durante todos estos años», han escrito los responsables de la cuenta de Instagram Moncayolife.
Un animal «mágico»
«Siempre nos pareció un animal mágico», escriben recordando la leyenda de Bécquer «La corza blanca», que precisamente habitaba en el Moncayo, «y años después tuvimos la oportunidad de encontrarnos con nuestra propia versión de aquella historia».
«De vez en cuando íbamos a verlo. Lo vimos crecer, cambiar con las estaciones y aprender a vivir con esa condición tan especial. Simplemente observándolo, nos enseñó muchísimo sobre los corzos y sobre la naturaleza», comentan añadiendo que «en los últimos meses empezamos a notar que algo no iba bien y finalmente ha muerto por una enfermedad».
«Hasta siempre. Por aquí seguiremos compartiendo recuerdos que nos dejaste», terminan despidiéndose del animal al que han acompañado durante tantos años.
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