Investigación

El conflicto con el lobo en España, reducido a una cuestión de escala espacial

El regreso del lobo ibérico a muchas áreas de donde desapareció en el pasado abre el debate sobre la coexistencia con los humanos. Un nuevo estudio revela que la clave para comprender el conflicto entre ganaderos y el lobo, y buscar soluciones, puede ser una cuestión de escala espacial, ya que la percepción a escala local es muy diferente de la percepción a escala nacional.

Lobo ibérico con ovejas

La recuperación del lobo ibérico (Canis lupus signatus) en España es un gran desafío de conservación en Europa. Tras décadas de declive por la presión humana, el abandono del medio rural y políticas de protección más estrictas han propiciado su retorno a algunos territorios históricos. Sin embargo, esta buena noticia para los ecosistemas reaviva tensiones históricas que generan un conflicto entre humanos y fauna silvestre, con el sector ganadero como principal afectado o protagonista.

En zonas de reciente recolonización, la pérdida de prácticas tradicionales de protección de los rebaños ganaderos (como el pastoreo vigilado o el uso de perros de protección) genera ataques al ganado que conllevan importantes impactos económicos y sociales en el medio rural. Para mitigar esta situación, las administraciones suelen aplicar políticas homogéneas de ámbito estatal. Pero este enfoque podría ser insuficiente, ya que el conflicto en torno al lobo no puede comprenderse ni gestionarse sin analizar las percepciones humanas a distintas escalas espaciales. Factores específicos de cada territorio —como el tipo de ganado, la frecuencia real de los ataques y el grado de confianza en las instituciones— podrían redefinir la naturaleza del problema, y tenerlos en cuenta sería fundamental para diseñar políticas de coexistencia con el lobo adaptadas a la realidad de los ganaderos.

Rebaño de ovejas en una zona de presencia de lobo ibérico y realización de la encuesta a un ganadero de la zona

Rebaño de ovejas en una zona de presencia de lobo ibérico y realización de la encuesta a un ganadero de la zona.

Para abordar este reto, científicos del Grupo de Investigación en Ecología y Gestión de Fauna Silvestre del Instituto de Investigación en Recursos Cinegéticos (IREC – CSIC, UCLM, JCCM), el Centre de Coopération Internationale en Recherche Agronomique pour le Développement (CIRAD) y el Instituto de Diagnóstico Ambiental y Estudios del Agua (CSIC) han analizado cómo cambia la percepción del conflicto entre el lobo y los ganaderos a dos escalas geográficas: nacional y regional.

Para capturar este complejo mosaico de realidades, el estudio combinó dos aproximaciones metodológicas distintas. Para la recopilación de datos a escala nacional (marco de opinión general), se utilizó una encuesta online que recogió la percepción de 125 ganaderos de toda España. Para estudiar la percepción a escala regional, el equipo científico realizó un exhaustivo trabajo de campo entre enero de 2022 y marzo de 2023, basado en entrevistas presenciales cara a cara en las propias explotaciones ganaderas.

El análisis regional se centró en dos zonas de expansión del lobo con dinámicas diferentes en cuanto a la intensidad de daños y el tipo de ganado afectado: Guadalajara (zona de bajo conflicto, con 0,49 ataques del lobo sobre ganado al año por cada 100 km², principalmente bovino) y La Rioja (zona de alto conflicto, con una tasa de daños diez veces mayor: 4,91 ataques), principalmente ovino. Este esfuerzo sobre el terreno permitió obtener 34 entrevistas personales con ganaderos de Guadalajara y con 30 de La Rioja, que representan el 66,7% y el 65,2% del censo total de productores de las áreas afectadas en cada región, respectivamente.

Distribución de las encuestas

Distribución de las encuestas realizadas, indicando zonas con presencia estable de lobo (cuadrículas rosas) y áreas donde la especie está ausente (área verde), así como, zona de alto conflicto – La Rioja (HCA) y bajo conflicto – Guadalajara (LCA), categorizadas así para este estudio.

A nivel nacional, el estudio desvela un interesante resultado: los ganaderos declaran sufrir daños por depredación en toda España, haya o no lobos en su territorio. La gran diferencia radica en a quién señalan como responsable de esos ataques. En las regiones con presencia estable de lobo, el lobo es considerado el responsable indiscutible de más de la mitad de los ataques sobre el ganado (el 54,4%). En cambio, en las zonas sin presencia estable de lobo, éste es sustituido por el zorro como principal sospechoso de los ataques (15,2%). Sin embargo, incluso en estas áreas, un 13% de los ganaderos atribuye sus pérdidas al gran depredador. Los científicos sugieren que esto se puede deber a la presencia de lobos solitarios divagantes o en dispersión por los frentes de expansión, desatando la alarma y la sospecha en zonas que llevaban décadas sin convivir con la especie.

La verdadera diferencia a nivel nacional es de carácter económico: los ganaderos en territorio con presencia estable de lobos asumen costes preventivos significativamente más altos, representando de media un 38,3% de sus gastos anuales, frente al 23,7% de los gastos para los ganaderos en zonas libres de la especie.

El conflicto con el lobo en España, reducido a una cuestión de escala espacial

Índice de potencial de conflicto (PCI2) de la percepción de los ganaderos sobre las medidas de gestión en función de la presencia de lobos a escala nacional. La posición de las burbujas en el eje horizontal indica el valor medio asociado a una escala de 5 puntos que va de -2 (Totalmente en desacuerdo) a 2 (Totalmente de acuerdo). El tamaño de las burbujas refleja los valores del PCI2 en zona con presencia de lobos (en morado) y en zona sin presencia de lobos (en verde), de modo que un tamaño mayor de la burbuja representa un mayor desacuerdo dentro del grupo.

Al concentrar el foco en la escala regional, la aparente homogeneidad nacional desaparece, lo que indica que la intensidad del conflicto local moldea profundamente las percepciones, demandas y actitudes de los ganaderos hacia la fauna. Los ganaderos de La Rioja (alto conflicto) informaron de una frecuencia de ataques mucho mayor, más animales desaparecidos sin recuperar, una menor confianza en la administración pública y bajas expectativas de coexistencia a largo plazo. Aunque en La Rioja el conflicto se percibe como puramente económico (76,4%), en Guadalajara (bajo conflicto) la preocupación económica es menor, pero el impacto psicológico y el estrés derivados del temor constante alcanzan al 44,1% de los ganaderos.

La valoración ecológica de la fauna también varió a escala regional. Aunque en ambas regiones el lobo fue la especie peor valorada, en Guadalajara todos los carnívoros silvestres fueron percibidos de forma negativa, mientras que en La Rioja los ganaderos mostraron actitudes neutras o positivas hacia zorros y tejones, concentrando el rechazo casi en exclusiva hacia el lobo.

El conflicto con el lobo en España, reducido a una cuestión de escala espacial

Índice de potencial de conflicto (PCI2) de la percepción de los ganaderos sobre la importancia de algunas especies según para el equilibrio de los ecosistemas a escala regional. La posición de las burbujas en el eje horizontal indica el valor medio asociado a una escala de 5 puntos que va de -2 (Totalmente en desacuerdo) a 2 (Totalmente de acuerdo). El tamaño de las burbujas refleja los valores del PCI2 en áreas con alto conflicto (rojo) y áreas con bajo conflicto (amarillo), de modo que un tamaño mayor de la burbuja representa un mayor desacuerdo dentro del grupo.

En conjunto, los resultados de este trabajo sugieren que las percepciones de los ganaderos varían dependiendo de la escala y la región, y que no existen soluciones universales para el conflicto con el lobo en España. Mientras que el nivel nacional es idóneo para fijar un marco de compensaciones estables y procedimientos estándar, las medidas de gestión directa sobre el terreno deberían ajustarse con precisión a nivel local para procurar un mejor funcionamiento general.

Para una convivencia sostenible entre ganaderos y el lobo, el estudio plantea cambios importantes en las políticas de gestión del conflicto. En primer lugar, destaca la necesidad de apoyar el mantenimiento de las medidas preventivas. En lugar de subvencionar únicamente su adquisición inicial, como ocurre con los mastines o los cercados, las administraciones deberían ofrecer ayudas recurrentes que garanticen su mantenimiento a largo plazo, especialmente en las zonas con mayor nivel de conflicto. También es necesario agilizar las compensaciones. Reducir los plazos de pago y simplificar los trámites administrativos podría contribuir a disminuir el descontento de los ganaderos, especialmente en las zonas de colonización reciente. Por último, es fundamental recuperar la confianza en las instituciones. Para ello, se necesitan procesos participativos reales que incorporen a los ganaderos en el diseño y la evaluación de las medidas de gestión del conflicto.

Puedes consultar la publicación científica de este trabajo de investigación en:

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