Con total sigilo, el cuerpo cerca de la tierra convertida en barbecho y poco a poco. Así vemos cómo un veterano cazador consigue acercarse a una supuesta liebre encamada entre los grandes terrones de tierra removida por el agricultor. No olvidemos que esta especie de lagomorfo puede alcanzar velocidades en carrera superiores a los 60 kilómetros por hora. Un animal que, además, cuenta con una capacidad sin igual de realizar vertiginosos recortes y regates que le sirven para dejar atrás a los escasos perseguidores capaces de rivalizar con esa velocidad, como son los galgos españoles o las aves rapaces.

Tras coger a la liebre por una pata trasera, el cazador recoge algo del suelo… y lo guarda en el bolsillo.
Cómo atrapar una liebre sin galgos ni escopeta
¿Una liebre atada?
El agazapado cazador se lanza hacia delante y vemos cómo la liebre intenta evitarle, pero, con un salto algo extraño, no esquiva la mano de su acosador, que atrapa una de sus patas traseras. Pero aquí llega lo extraño. Con una mano sujeta a su presa y con la otra recoge algo del suelo. Poco después, tras incorporarse, lo guarda en un bolsillo de su abrigo. Esto ha levantado las suspicacias de sus compatriotas rusos, que no han tardado en señalar la extraña sucesión de gestos: «Mirad la mano izquierda después de atrapar al conejito atado. ¿Qué está sacando del suelo y escondiendo en su bolsillo?» Juzga por ti mismo.
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