Ruralpini Resistenze Rurali es un movimiento y asociación italiana en defensa del mundo rural tradicional, especialmente centrado en las zonas de montaña y pastoreo. Surgió como un blog y se ha consolidado como un colectivo que agrupa a agricultores, ganaderos y ciudadanos. Su objetivo es luchar por la supervivencia de la pequeña ganadería frente a las políticas industriales y las normativas restrictivas. También rechaza el «animalismo extremo» y reivindica el valor económico, social y cultural de las comunidades rurales.
El lobo ataca al corcino cerca de las viviendas de un pueblo de 1.400 habitantes
El responsable del portal publica unas imágenes que, según asegura, han sido grabadas en Vezza d'Oglio, junto a las casas Valcamonica, localidad de la provincia de Brescia, en la región de Lombardía. Uno de los vecinos inmortaliza con su dispositivo móvil este documento de naturaleza.
Esta persona no graba el desenlace, pero poco puede hacer la corza para salvar al corcino. En caso de tratarse de un ejemplar adulto, un corzo puede alcanzar entre 60 y 80 km/h en distancias cortas; el cánido salvaje tendría grandes dificultades para atraparlo a la carrera.
Los principales depredadores de los corcinos son el zorro, el mayor depredador oportunista de las crías, el lobo, el jabalí, el lince y el águila real.
Estrategia de supervivencia de los corcinos
La vulnerabilidad de las crías recién nacidas es mayor durante las primeras semanas. Durante este periodo, su único mecanismo de defensa es permanecer inmóviles en la vegetación o entre los cultivos sin recolectar.
Su pelaje presenta un patrón de manchas blancas sobre un fondo marrón rojizo que imita perfectamente los rayos de sol que se filtran entre las hojas y ramas del bosque. Para evitar ser detectadas por el olfato de los depredadores, las crías carecen casi por completo de olor corporal. Las hembras ingieren sus excrementos para no dejar rastro.
Durante las primeras semanas de vida de los corcinos, la corza oculta a sus dos crías en lugares distintos y separados por decenas de metros, para aumentar las posibilidades de que al menos una de las dos sobreviva.
Si encontramos un corcino en el campo, no debemos tocarlo, a no ser que se encuentre en un lugar peligroso. El contacto humano deja un rastro de olor que aprovechan los depredadores.
Las corzas defienden a sus corcinos mediante técnicas de distracción y alejan al depredador para poner a salvo a la cría. Si el carnívoro atrapa a la cría, la madre puede patear al depredador para que libere al corcino.
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