El efecto de las cacerías en batida sobre el comportamiento espacial del jabalí se ha analizado en varios estudios, pero los resultados habían sido inconsistentes. Por ejemplo, en trabajos realizados en Alemania, no se observaron cambios en el tamaño del área de campeo. Por el contrario, en Francia y Suecia se observó un aumento en el tamaño del área de campeo y el movimiento durante las cacerías en batida. Sin embargo, el área central del área de campeo siempre se mantuvo igual, sin efecto en la distribución de los individuos.
Ahora contamos con un trabajo más reciente bajo el nombre «La experiencia moldea la respuesta espacial del jabalí a las cacerías en batida». Dirigido por Astrid Olejarz, con un equipo de investigadores del Instituto de Investigación de Mamíferos de la Academia Polaca de Ciencias, junto con universidades checas y suecas, siguió durante tres temporadas de caza (2019-2022) los movimientos de 55 jabalíes equipados con collares GPS en cuatro zonas de caza de la República Checa y Suecia. El objetivo era entender cómo esta especie, una de las más exitosas del planeta en términos de expansión territorial, responde a las cacerías en las que participan cazadores y perros para levantar y abatir a estos animales.
El trabajo académico se centra en la teoría de que las perturbaciones ambientales inducidas por el ser humano son rápidas y a menudo impredecibles en el espacio y el tiempo, lo que expone a la fauna silvestre a una fuerte presión selectiva que favorece la plasticidad en rasgos específicos. Medir la plasticidad del comportamiento de la fauna silvestre en respuesta a perturbaciones inducidas por el ser humano, como la presión de la caza, se ha convertido en algo crucial para comprender la expansión poblacional del jabalí.
Para ello, los investigadores recopilaron datos de movimiento de estos animales para identificar la plasticidad del comportamiento en el uso del espacio y las estrategias de movimiento en un rango de perturbaciones de caza experimentadas. La distancia diaria, el rango diario y la superposición del rango diario con el área de caza no se vieron afectados por la intensidad de la caza, pero sí estuvieron claramente relacionados con la experiencia de caza del jabalí.
Evitar las perturbaciones
Plantearon la hipótesis de que la respuesta conductual a las batidas reflejaría un comportamiento de evitación hacia las perturbaciones y estaría relacionada con la intensidad de la caza, y que la respuesta espacial a las batidas cambiaría con el aumento de la experiencia, es decir, el número de batidas que un jabalí experimentó a lo largo de la temporada. Los científicos esperaban observar un aumento en la distancia de desplazamiento diario y el tamaño del área de movimiento después de la caza, una superposición diaria reducida con el área de caza y una magnitud del comportamiento de huida proporcional a la intensidad de la caza, así como la proporción de estrategias de «huida» y «permanencia» cambiando con la experiencia acumulada a lo largo de la temporada de caza, reflejando la plasticidad conductual de los individuos.
Los jabalíes responden ante varias cacerías: se alejan y tardan en volver
La conclusión central del trabajo, publicado en Scientific Reports, es que «la experiencia previa con las cacerías, y no la cantidad de personas o perros desplegados en una batida, es lo que determina cómo reacciona el animal».
En promedio, la distancia de movimiento posterior a la caza fue de 1,80 km, y la duración se extendió durante 25,8 horas hasta que regresaron a su área de desplazamiento anterior. Los jabalíes monitoreados en el estudio mostraron dos respuestas conductuales ante las batidas: «permanecer» o «irse». A medida que aumentaba su experiencia en la caza, los jabalíes tendían a «irse» con mayor frecuencia.
Entrando en datos más específicos, después de la primera experiencia de caza, la probabilidad de cambiar de estrategia para un jabalí se estima en alrededor del 12%. Veintidós individuos (73%) mantuvieron su estrategia inicial durante toda la temporada de caza, mientras que siete individuos (23%) cambiaron de estrategia de «Permanecer» a «Huir» con la experiencia acumulada, y un individuo (3%) cambió de «Huir» a «Permanecer». Los jabalíes con un alto nivel de experiencia (> 4 cacerías) estuvieron representados en ambos grupos. Sin embargo, el 75% de los jabalíes con más de 4 experiencias de caza mostraron un cambio de estrategia.
Los jabalíes aprenden a huir de las cacerías
El estudio destaca la adaptabilidad del jabalí a la presión cinegética. La proporción de estrategias de respuesta cambió de predominantemente «permanecer» a predominantemente «huir» con más experiencia a lo largo de la temporada de caza en batida. La respuesta conductual innata puede variar dentro de los individuos porque las diferentes personalidades conducen a estrategias contrastantes cuando se enfrentan a situaciones de riesgo, como las cacerías en batida.
Cuanto más cazado, más huye el jabalí
Los datos muestran una tendencia clara: a medida que un jabalí acumula más batidas vividas a lo largo de una temporada, recorre distancias diarias mayores, amplía su área de movimiento y reduce el solapamiento de su territorio con la zona de caza. Según el modelo estadístico empleado, cada nueva experiencia de caza se traduce en un aumento de 0,59 km en la distancia diaria recorrida y de 0,31 km² en el área de campeo del animal.
En cambio, la llamada «intensidad de caza», medida como el número de cazadores y ojeadores por kilómetro cuadrado, que en el estudio osciló entre 0,68 y más de 148 personas por km², no tuvo ningún efecto significativo sobre estas variables.
Por esto el jabalí se ha expandido por toda Europa
Los autores subrayan que este tipo de plasticidad conductual —la capacidad de ajustar el comportamiento en función del aprendizaje— podría ser una de las claves detrás del notable éxito del jabalí para expandirse por Europa y otras regiones del mundo pese a la fuerte presión cinegética que recibe. Entender estos patrones tiene implicaciones directas para la gestión de la especie, ya que sugiere que aumentar el número de cazadores en una batida puntual tiene menos efecto disuasorio del que cabría esperar, mientras que la repetición de cacerías en una misma zona sí modifica el comportamiento de la población a largo plazo.
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