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Peligroso remate ante un jabalí con unas largas y afiladas navajas

Nervios de acero los de este cazador para parar a un navajero cuando está a punto de arrollarlo. La caza de cochinos al salto es una modalidad de caza solo apta para los amantes de las emociones fuertes.

Jabalí embistiendo hacia la cámara en un terreno montañoso y rocoso

Cada temporada, varios cazadores son heridos por los jabalíes en España. La pasada temporada, un macho hirió de gravedad en la mano a un joven cazador cuando intentaba rematarlo a cuchillo en una batida en Valencia. Un montero de 62 años sufrió heridas graves en una pierna al ser acuchillado por un jabalí herido en Lleida.

A los cazadores heridos por jabalíes hay que sumar las personas que anualmente sufren daños al colisionar sus vehículos con cochinos. En 2025, los accidentes de tráfico causados por corzos y jabalíes dejaron un saldo de al menos 549 personas heridas en España.

 

El cazador se juega el físico para rematar al navajero

Ioannis Abatzidis, un experimentado cazador de jabalíes al salto con perros de rastro y periodista cinegético, define la acción de entrar al remate de un cochino como «el momento más peligroso de la caza del jabalí es el momento en el que la muerte se cierne sobre los perros, pero también es igualmente peligroso para el cazador que debe intervenir. Es el instante en el que el jabalí plantea una lucha feroz y el perro tiene que enfrentarse a él. En juego está la vida o la muerte».

El cazador se aproxima lentamente hacia el lugar en el que se encuentra el jabalí herido. Atrae su atención y espera que se encuentre a pocos metros de él para derribarlo de un único disparo.

Jabalíes «Atila» y «vakamulos»

Los machos de gran tamaño armados con unos impresionantes colmillos son escasos y muy difíciles de abatir, de ahí que sean muy apreciados por los jabalineros. En Turquía, los ejemplares XXL, algunos de ellos con pesos superiores a los 200 kilos y armados con colmillos, en ocasiones, de más de 25 centímetros, son denominados popularmente por los cazadores «Atilas».

En los bosques españoles también podemos encontrar cochinos gigantescos. Se acuñó en Galicia para denominar a estos jabalíes el término vakamulo, al comparar el peso y la corpulencia de estos animales con los de una vaca o un mulo. No se trata de una especie diferente. Son jabalíes machos muy viejos que han alcanzado un peso inusual. Habitan en zonas montañosas de difícil acceso, donde hay abundante alimento. Suelen alimentarse de castañas en otoño, lo que favorece su gran masa muscular.

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