Pedro Buendía es un reclamista y podenquero de la provincia de Jaén. El cuquillero vive con pasión la caza de la perdiz roja con reclamo los 365 días del año. Dedica gran parte de su tiempo libre a cuidar de sus pájaros.
Cuando llega la época de caza, coloca diferentes dispositivos de grabación en el lugar donde realiza el puesto. Su objetivo, una vez finalizada la temporada de caza, es revivir cada uno de los lances y observar el comportamiento de sus reclamos y de los pájaros autóctonos que se enfrentan a ellos.
En estado salvaje, los pájaros visitan a diario zonas arenosas
El cazador andaluz ofrece esta posibilidad a sus reclamos en verano. Los libera de la jaula y los coloca en un recipiente con tierra.
Hoy le ha tocado disfrutar del baño a Polvorilla, un pájaro que este año se cazará en su segundo celo, aunque ya debutó el año pasado como pollo. El reclamista tiene todas sus esperanzas depositadas en él.
«Esperemos que se mantenga en la misma línea y podamos disfrutarlo esta temporada. Suelo sacarlo en esta época del año del terrero para darle baños de arena en el barreño y que el pájaro pueda andar por el patio, relajarse y quitarse el estrés».
¿Por qué las perdices se dan baños de tierra?
Los pájaros impregnan sus plumas de tierra para acicalarse, controlar el exceso de grasa y desparasitarse externamente. El polvo fino penetra hasta la piel y asfixia a insectos pequeños y ácaros que dañan las plumas.
La tierra seca absorbe el aceite sobrante que segregan las aves para proteger su plumaje. Al sacudirse, la tierra cargada de grasa se desprende y deja las plumas limpias. Un plumaje limpio y sin parásitos aísla mejor del frío y del calor del verano.
En el mercado existen sales de baño solubles en agua para las aves, así como compuestos de arena, tierra de diatomeas y turba.
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