Pastoreado contra no pastoreado. Así de gráfica es la comparación que realiza un ganadero cordobés para explicar la razón fundamental que está contribuyendo a que estemos viviendo el peor verano de nuestra historia en cuanto a incendios forestales. Los fuegos se tornan incontrolables y avanzan a gran velocidad y con una virulencia inusitada. La razón hay que buscarla en el combustible que alimenta esas llamas, derivado del abandono de muchos montes, que no se desbrozan ni se pastorean.
Este profesional, responsable de Ganadería Las Albaidas, comienza con lo más directo: «Una imagen vale más que mil palabras. En un lado: matorral seco, maleza acumulada y un riesgo tremendo de incendio cuando aprieta el calor. En otro lado: un terreno limpio, cuidado y equilibrado. ¿La única diferencia? El paso de nuestras ovejas». Hasta los más reticentes tendrán que entenderlo. Cuando no hay hierba seca, matorrales amarilleados y vegetación que cubre el suelo, las llamas no avanzan. Algo muy simple.
Pero la explicación no queda ahí. El ganadero continúa: «La ganadería extensiva no es solo producir alimentos de calidad; es prevención pura. El pastoreo itinerante actúa como un desbrozador natural que reduce la carga de combustible en el monte, cuida la biodiversidad y mantiene vivos nuestros pueblos y paisajes. Sin pastoreo, el territorio se abandona y el peligro se acumula. Con nuestro ganado, la naturaleza se cuida, se gestiona y se protege. Cuidar la cabaña ganadera es cuidar de lo que es de todos».
La ciencia lo respalda
Una de las líneas de investigación más sólidas en ecología del fuego en Europa durante las dos últimas décadas coincide con este ganadero. Existe un amplio consenso científico en que el abandono del medio rural y la pérdida de los usos tradicionales del monte se convierten en factores clave en el aumento de la intensidad y propagación de los grandes incendios forestales (GIF), especialmente en los países mediterráneos como España, Portugal, Italia y Grecia.
En España, diversos trabajos del Consejo Superior de Investigaciones Científicas, universidades españolas y centros europeos muestran que durante el último medio siglo se ha producido abandono de tierras agrícolas marginales, desaparición de la ganadería extensiva, expansión natural del bosque y/o aumento muy importante de la biomasa forestal. Paradójicamente, hoy existen más masas forestales que hace 50 años, pero muchas presentan una estructura mucho más vulnerable al fuego.
Adicionalmente, la desaparición del pastoreo itinerante o trashumante es uno de los mecanismos más estudiados dentro del fenómeno más amplio del abandono rural. Numerosos trabajos concluyen que la reducción del pastoreo extensivo ha favorecido la acumulación de combustible fino (principalmente herbáceas y matorral), incrementando la continuidad del combustible y, con ello, el riesgo de incendios de gran intensidad.
Por poner un solo ejemplo, un investigador del CSIC, Juli G. Pausas, ecólogo español especializado en ecología del fuego, ecología vegetal y ecosistemas mediterráneos, ha señalado en múltiples publicaciones y revisiones que el abandono de actividades tradicionales, entre ellas el pastoreo extensivo, ha alterado profundamente el paisaje mediterráneo, concluyendo que la supresión de los usos tradicionales del territorio ha incrementado la continuidad del combustible vegetal, favoreciendo los grandes incendios.
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