El material sustraído nunca apareció. Pero el hecho de encontrar huellas dactilares del asaltante en la casa robada fue suficiente para que los magistrados almerienses ratificasen la condena fallada por el Juzgado de lo Penal n.º 2 de Almería. El abogado defensor había recurrido la sentencia inicial, alegando que se había vulnerado el principio de presunción de inocencia por un error en la valoración de las pruebas. Pero la Audiencia Provincial no ha encontrado ese error, otorgando veracidad al informe pericial lofoscópico de la Policía Científica.
El asalto al cortijo
Los hechos se remontan a la madrugada del 7 de diciembre de 2013, cuando el encausado accedió ilegalmente a un cortijo almeriense saltando un muro perimetral de dos metros de altura. Después forzó la puerta de madera de la despensa para introducirse en las estancias principales de la vivienda. Allí comenzó a sustraer objetos como dos escopetas de caza, una escopeta de aire comprimido, diversas piezas de joyería, un televisor, dos cámaras, un ordenador portátil y un teléfono móvil. Los peritajes judiciales tasaron el valor de los efectos robados en 6.035 euros, además de otros 313,61 euros por los daños ocasionados en la vivienda.
Ahora deberá enfrentarse a tres años de prisión y al pago de una indemnización de poco más de 6.300 euros a los propietarios de los objetos robados.
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