El 21 de enero de 2017, un furtivo llamado Ismael Rodríguez Clemente disparó a quemarropa y mató a dos Agents Rurals (Xavier Ribes y David Iglesias) en un coto de caza en Aspa, Lérida. El condenado no contaba con licencia de armas y reaccionó de la peor manera ante un control rutinario de los agentes.
La Sala de la Audiencia de Lérida, a través del veredicto de un jurado popular, impuso al condenado veintidós años de prisión por cada una de las dos personas asesinadas, con inhabilitación absoluta durante el tiempo que dure la condena, un año de prisión por un delito de tenencia ilícita de armas y una multa de 1.080 euros por un delito contra la fauna. La sentencia establecía, sin embargo, que el cumplimiento de la condena no podrá exceder de 40 años de prisión.
Una larga historia de pagos por indemnización
Además, le condenó a abonar una indemnización a los familiares de las víctimas que supera el millón de euros y las cuatro quintas partes de las costas del proceso. Parte de esa cantidad fue asumida por la aseguradora del condenado, pero, tras esto, fue declarado insolvente, por lo que la Generalitat ha aceptado asumir el pago de 617.473 euros a las familias de los asesinados.
La Administración autonómica ha aprobado un decreto-ley que le obliga a resarcir a los rurales que sufran daños a consecuencia de su trabajo. En un principio, se reclamó a la Generalitat al considerar que era responsable por no haber dotado a los agentes de los medios precisos de protección. Y aceptó pagar 160.000 euros, pero quedaba pendiente la cantidad referenciada que, al fin, recibirán las familias de los fallecidos.
Ver más noticias de Club de Caza en Google
Añádenos como fuente preferida y encuentra antes nuestra actualidad cinegética.
0 comentarios
Todavía no hay comentarios aprobados.
Deja un comentario