Polémica

Sorteos de caza a través de WhatsApp: le toca el abate de un corzo y aún está a la espera de que le den la oportunidad de abatirlo

Un recechista murciano denuncia a Club de Caza las dificultades que está encontrando para que un supuesto gestor cinegético se haga cargo del precinto de un corzo representativo que le tocó en un sorteo organizado por el promotor de Castilla-La Mancha.

Corzo con logo de WhatsApp

Hacer sorteos de caza por WhatsApp en los que se vendan papeletas por dinero no es legal de forma general si se realizan sin autorizaciones, permisos oficiales o el pago de los impuestos correspondientes. Organizar este tipo de rifas sin permiso de los organismos de regulación del juego se considera una actividad ilegal.

El organizador del sorteo deja tirado al cazador en dos ocasiones

Mariano Blaya, un arquero y taxidermista murciano, acude a la redacción de este medio para contar el calvario que está viviendo para tener la posibilidad de abatir el corzo macho que le tocó en un sorteo de WhatsApp celebrado en primavera. Asegura que, semanas después de resultar ganador de la rifa, organizó con el promotor la jornada de caza y que este se pondría en contacto con un hotel de la zona para que el cazador pudiera pernoctar.

Días antes de la caza, intentó ponerse en contacto en varias ocasiones con el supuesto gestor cinegético, pero no obtuvo respuesta alguna. Pese a ello, se aventuró a recorrer los más de 500 kilómetros que separan su vivienda del cazadero. Cuando llevaba dos horas de camino, según el cazador, el promotor se puso en contacto con él y le comunicó que no podía atenderlo porque había sufrido una lesión en la espalda. Mariano llamó al hotel para anular la reserva y se encontró con la sorpresa de que no tenían constancia de ella.

No sin esfuerzo, volvió a fijarse la fecha para la caza del corzo, los días 23 y 24 de junio. Cuando el murciano se estaba desplazando a la localidad en la que estaba situada la finca de caza, el organizador del sorteo le informó de que el rececho tenía que suspenderse porque el propietario del coto y el guarda se encontraban en África.

Ya desesperado, el cazador ha ofrecido al organizador la posibilidad de que le abone 600 euros. Le ha facilitado su cuenta bancaria, pero aún no ha recibido una transferencia por ese importe. Según el taxidermista, las papeletas del sorteo costaron 15 euros cada una y había 100 números.

Asiduo a la celebración de sorteos de caza por WhatsApp

El murciano localizó al organizador celebrando otro sorteo en la red social. En esta ocasión sorteaba equipamiento de caza y un puesto de montería. Cuando expuso su caso ante las personas que formaban el grupo, según el cazador, el administrador bloqueó la posibilidad de publicar comentarios y abandonó el grupo. En esta ocasión, la papeleta tenía un precio de 4 euros. Club de Caza se ha puesto en contacto con uno de los integrantes del grupo, quien señala que se están organizando para realizar una denuncia colectiva ante la Policía Nacional.

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