Un estudio publicado en Biological Conservation, titulado «When taxonomy lags behind evolution: Conservation implications of cryptic diversity in the Iberian rabbit», sostiene que el actual conejo europeo engloba en realidad dos especies evolutivamente diferenciadas. El trabajo concluye que la clasificación taxonómica actual no refleja la verdadera diversidad evolutiva del conejo de la Península Ibérica.

Los dos grandes linajes del conejo ibérico llevan evolucionando de forma independiente desde hace aproximadamente dos millones de años. La propuesta de los investigadores consiste en reconocer dos especies distintas.
Por un lado, el conejo occidental, distribuido principalmente por Portugal y el oeste de la Península Ibérica, recuperaría la denominación Oryctolagus algirus.
Por otro, el conejo oriental, presente en buena parte del este peninsular y el sur de Francia, mantendría el nombre de Oryctolagus cuniculus.
Conservar la naturaleza es mantener el equilibrio entre las especies y el medio que las rodea
Ana González, cazadora y agricultora de 22 años, natural de Cañaveras, municipio de la provincia de Cuenca ubicado en la comarca de la Alcarria, realiza una campaña para pedir ayuda a cazadores de diferentes puntos de España. Su objetivo es ayudar a los agricultores de Horcajo de Santiago. La cazadora organiza jornadas de caza en fincas agrícolas del municipio conquense para limitar el número de conejos.
Las pérdidas agrícolas ascienden a entre el 60 % y el 70 %, con más de 1.200 hectáreas gravemente afectadas en el término municipal. Solo en la provincia de Cuenca hay más de 10.000 hectáreas con daños provocados por los conejos.

Detrás de cada parcela hay meses de trabajo, esfuerzo e ilusión
En la comarca de La Mancha Alta se reportan pérdidas anuales superiores a los 50 millones de euros, que amenazan la viabilidad de decenas de familias agrícolas.
Ana recorre algunas de las fincas afectadas para mostrar los daños causados por los conejos en los sistemas de riego por goteo, las cepas y los campos de cereal.
Instalar tubo de riego agrícola cuesta entre 1,50 € y 4 € por metro cuadrado. El coste de instalación depende de la preparación del terreno y de si el tubo va enterrado o en superficie. El precio aumenta al incorporar elementos de cabezal de riego, programadores, filtros de malla o discos y válvulas.
Para evitar que los conejos rompan los tubos de riego por goteo, se aconseja proteger físicamente las tuberías con fundas y mallas de polietileno de alta densidad (HDPE) o metálicas. Otra opción es pasar los tubos de riego por el interior de tubos corrugados abiertos longitudinalmente o de canaletas de plástico para protegerlos en las zonas más vulnerables.
Cuando los conejos roen las viñas, cortan el flujo de savia, lo que provoca la muerte de la planta. También devoran los brotes tiernos y las yemas, impidiendo la cosecha.
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