Anteriormente hemos tratado el tema de la famosa exhibición de «ala rota» como mecanismo de defensa para proteger sus nidos y polladas por parte de aves como nuestra perdiz roja. Sin embargo, hoy nos centramos en un comportamiento similar pero con un objetivo muy diferente. La diferencia radica en el contraste entre el instinto de supervivencia y este comportamiento aprendido destinado a la mendicidad de alimento, algo estrictamente situacional que llevan a cabo algunas aves oportunistas que imitan posturas específicamente para atraer a un humano y provocar que aporte alimento.
Estamos ante tres ejemplares de urraca australiana. Curiosamente, esta ave recibió su nombre por su similitud cromática con la urraca euroasiática, ya que era una práctica común entre los primeros colonos europeos nombrar plantas y animales en honor a sus contrapartes europeas. Algo que se queda en el mero aspecto visual, ya que la urraca euroasiática pertenece a la familia Corvidae, mientras que su contraparte australiana se ubica en la familia Artamidae.
Un ejemplar adulto mide entre 37 y 43 centímetros de longitud, con una envergadura de entre 65 y 85 centímetros, y pesa entre 220 y 350 gramos. Su robusto pico en forma de cuña es blanco azulado, bordeado de negro, con un pequeño gancho en la punta. Las patas negras son largas y fuertes. Como apreciamos en el vídeo, el plumaje es blanco y negro brillante, con la cabeza, las alas y las partes inferiores negras y los hombros blancos. La cola tiene una banda terminal negra. La nuca es blanca en el macho y blanco grisáceo claro en la hembra.
Inteligentes y longevas
Estas grandes aves han demostrado una gran capacidad de aprendizaje que las lleva no solo a aprender a dar lástima para recibir comida. Un estudio de 2022 mostró un comportamiento cooperativo, junto con un nivel moderado de resolución de problemas, cuando las urracas se ayudaron mutuamente a quitarse los dispositivos de rastreo colocados en sus cuerpos mediante un arnés especialmente diseñado por investigadores con fines de conservación. Este fue el primer ejemplo registrado de aves actuando de esta manera para quitarse dispositivos de rastreo, una forma de comportamiento de rescate.
Las urracas australianas generalmente viven hasta aproximadamente los 25 años de edad, aunque se han registrado edades de hasta 30 años.
Comen de todo
En cuanto a sus hábitos alimenticios, la urraca australiana es omnívora y se alimenta de diversos elementos que se encuentran a nivel del suelo o cerca de él, incluyendo invertebrados como lombrices, milpiés, caracoles, arañas y escorpiones, así como una amplia variedad de insectos. Pero su capacidad predadora la lleva a atacar a animales de mayor tamaño, como ranas, aves pequeñas, ratones y otros animales similares, sin desdeñar carroña, granos, tubérculos, higos y nueces.
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