Durante el celo, el comportamiento del corzo cambia por completo. Los machos, normalmente esquivos y territoriales, bajan la guardia mientras persiguen a las hembras y se exponen más de lo habitual. Es el momento del año en el que resulta más fácil localizar a esos ejemplares que desaparecieron durante la primavera. Pero esa ventaja tiene truco: las hembras siguen atentas, y si una corza detecta al cazador, arrastrará consigo al macho, cerrando cualquier posibilidad de lance en cuestión de segundos.
Localizar antes de decidir
En una caza tan selectiva como el rececho de corzo, la diferencia entre una jornada exitosa y una jornada en blanco casi nunca está en el disparo. Está en la observación previa. Evaluar la cuerna, confirmar que se trata del ejemplar correcto y calcular la distancia antes de acercarse son pasos que marcan el resultado final, y todos dependen de una óptica capaz de resolver detalle a media y larga distancia sin necesidad de aproximarse y delatar la posición.

Aquí es donde un telescopio terrestre marca la diferencia frente a unos prismáticos convencionales. El VEO HD IV 65A ofrece un aumento de 18,7 a 45 aumentos con un objetivo de 65 milímetros, suficiente para analizar el estado de la cuerna de un macho a varios cientos de metros sin necesidad de moverse del puesto de observación. Sus cristales HOYA ED reducen la aberración cromática y permiten distinguir matices incluso en las horas de luz baja del amanecer o el atardecer, que son precisamente las franjas horarias más activas durante el celo. Al ser impermeable y resistente al empañamiento, aguanta sin problema una tormenta de verano, que además suele ser el detonante que pone a los corzos en movimiento.
Estabilidad para el momento del disparo
Una vez localizado y evaluado el ejemplar, el rececho en celo suele implicar desplazamientos cortos y rápidos para ganar posición, muchas veces con el calor de julio y agosto apretando. En ese contexto, cargar con un rifle sin apoyo estable durante horas de caminata no es una opción razonable, y tampoco lo es perder segundos montando un soporte pesado cuando el corzo puede moverse en cualquier momento.
El monopié Scout M62C está pensado exactamente para esta situación. Construido en fibra de carbono, pesa apenas 267 gramos y se despliega en segundos gracias a sus cierres de clip, pasando de 67,5 centímetros plegado a 157,5 centímetros de altura máxima. Su horquilla en V, con giro de 360 grados, permite encarar el arma con firmeza y seguir al animal con fluidez si cambia de posición, sin tener que recolocar el apoyo. Es, en definitiva, un compañero pensado para el cazador que no para de moverse durante la jornada.

Antes de salir al monte
Las fechas exactas de rececho de corzo varían según la comunidad autónoma, y en algunas coinciden con estas semanas de celo mientras que en otras el periodo hábil se cierra antes o se reanuda en septiembre. Conviene confirmar siempre el calendario vigente en la orden de vedas de tu territorio antes de planificar la salida.
Lo que no varía es la biología del corzo. Julio y las primeras semanas de agosto son la única ventana real del año para observar a los machos en su comportamiento más predecible y menos cauteloso. Prepararse con la óptica y el soporte adecuados no garantiza el lance, pero sí garantiza que, cuando llegue el momento, estés listo para aprovecharlo.
¿Ya tienes decidido el coto para este celo?
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