Dos ejemplares adultos de paloma torcaz con el parche cervical bien marcado son grabados mientras se disputan la rama de un árbol. Ninguna de ellas parece querer ceder ese territorio, y comienza un intercambio de «golpes» con la punta de las plumas de sus alas.
En varias especies de palomas se ha documentado el llamado «wing-fencing» o «esgrima con las alas». Se trata de una descripción funcional utilizada en etología para designar enfrentamientos donde las alas sustituyen en gran parte al ataque directo con el pico. Su función pasa por medir la fuerza del rival, además de demostrar condición física a la vez que se evitan lesiones graves.
Ambos ejemplares adultos permanecen en el mismo posadero, despliegan simultáneamente las alas, abren la cola en forma de abanico y mantienen el contacto sin que se produzca una agresión franca o la expulsión inmediata de uno de ellos, un patrón compatible con una disputa de baja intensidad entre machos por la posesión del posadero o del territorio.
Defensa del territorio
Si el vídeo hubiera continuado unos segundos más, probablemente habríamos visto el desenlace: uno de los dos abandonando el posadero o ambos relajándose y poniendo fin a la exhibición. Una disputa en la que observamos lo siguiente. En primer lugar, las dos aves permanecen sobre la misma rama durante toda la interacción. En las disputas territoriales entre torcaces, lo habitual es que una acabe cediendo el posadero en pocos segundos. Comprobamos que el batido de alas es recíproco y muy sincronizado.
No se aprecia una clara secuencia de atacante-defensor, sino que ambas responden casi al mismo tiempo. Abren la cola en abanico. Esta es una postura de exhibición muy frecuente en contextos sociales y reproductivos; en una pelea franca la cola suele servir más para mantener el equilibrio durante los forcejeos que como elemento de exhibición. Ambas aves se tocan con las alas, pero no incrementan esa escalada hacia picotazos violentos o intentos de expulsión de la rama.
Expertos en aves apuntan a que especies como las torcaces utilizan este tipo de exhibiciones muy ritualizadas para resolver tensiones sin llegar a una pelea seria. El objetivo es intimidar o comunicar el estado motivacional, no necesariamente combatir. Uno de los más referenciados es R. K. Murton, que llega a describir que en zonas de alimentación y posaderos son frecuentes los «supplanting attacks» (ataques para desplazar a otro individuo) y los combates breves entre congéneres resultan muy comunes.
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