Salamanca

Libera un siluro, lo sube a redes sociales y la Guardia Civil prepara la denuncia

El Seprona vio las imágenes de un joven de 27 años dejando en libertad un ejemplar de una especie invasora en el río Águeda, a su paso por Ciudad Rodrigo, en Salamanca. Ahora se enfrenta a una acusación por un delito contra la flora y la fauna.

Liberando un siluro

¿Por qué la liberación de un pez en un río puede acarrear una denuncia de las autoridades? En primer lugar, hay que considerar que el siluro está incluido en el Catálogo Español de Especies Exóticas Invasoras por el riesgo que supone para la biodiversidad.

La razón la encontramos en que su introducción en el medio natural puede alterar gravemente el equilibrio de los ecosistemas y poner en riesgo la biodiversidad.

Sube el vídeo a las redes sociales

Hacerlo grabando un vídeo para difundirlo en redes sociales conlleva el riesgo de que esas imágenes lleguen a los agentes especializados en la protección de la naturaleza de la Guardia Civil. Por ello, la identificación del autor de los hechos no resultó complicada y se inició una investigación que derivará en denuncia.

Así lo cuentan los responsables de comunicación del Instituto Armado: «Agentes del SEPRONA de Ciudad Rodrigo han investigado a un varón de 27 años como presunto autor de un delito contra la flora y la fauna por liberar un ejemplar de siluro (Silurus glanis) en el río Águeda, a su paso por Ciudad Rodrigo. La actuación fue detectada tras la difusión de un vídeo en una red social, lo que permitió iniciar las gestiones para identificar al presunto responsable».

En la publicación, vemos que el autor de las imágenes incluye la frase «se me escaparon, lo juro», lo que puede significar que se liberaron más ejemplares que el que aparece en la grabación difundida.

 

Cárcel y multas

La Guardia Civil ha aprovechado para recordar que liberar especies exóticas en la naturaleza puede constituir un delito y acarrear importantes responsabilidades penales. Algo que, en este caso, corresponde determinar a la autoridad judicial competente.

Si confirma que el joven liberó deliberadamente un siluro (Silurus glanis) en un río de Salamanca, las consecuencias pueden ser importantes tanto en el ámbito penal como administrativo. Desde el punto de vista penal, la investigación suele centrarse en el artículo 333 del Código Penal, que castiga a quien introduzca o libere especies de flora o fauna no autóctonas de modo que perjudiquen el equilibrio biológico.

Si el juez considera acreditados los hechos y aprecia la existencia del delito, las penas previstas son:

  • Prisión de seis meses a dos años, o bien.
  • Multa de ocho a veinticuatro meses, dependiendo de las circunstancias del caso.
  • Además, puede imponerse inhabilitación especial para profesión u oficio relacionado con animales, gestión ambiental, pesca o actividades similares cuando proceda.

Pero esto queda condicionado a que la acusación acredite que la conducta es apta para perjudicar el equilibrio biológico o que existe un riesgo relevante para el ecosistema. Si la vía penal no prospera, la responsabilidad queda en la vía administrativa, a cargo de la Administración competente (normalmente la comunidad autónoma), que puede incoar un expediente sancionador por infringir la normativa sobre biodiversidad y especies exóticas invasoras.

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