«When taxonomy lags behind evolution: Conservation implications of cryptic diversity in the Iberian rabbit» constituye una de las revisiones más importantes sobre la taxonomía y la conservación del conejo ibérico en los últimos años. Su principal conclusión es que la clasificación taxonómica actual no refleja la verdadera diversidad evolutiva del conejo de la Península Ibérica, lo que puede comprometer las estrategias de conservación de este animal o, mejor dicho, de estos animales.
Los autores analizan si la clasificación vigente del conejo europeo sigue siendo válida a la luz de las evidencias genéticas, genómicas y evolutivas acumuladas durante las últimas décadas. Su tesis es que la taxonomía ha quedado desfasada respecto al conocimiento científico actual.

Una separación evolutiva de casi dos millones de años
La principal conclusión del trabajo es que los dos grandes linajes del conejo ibérico llevan evolucionando de forma independiente desde hace aproximadamente dos millones de años. Durante ese largo periodo, ambos grupos han acumulado diferencias genéticas profundas, comparables a las que separan a muchas especies de mamíferos reconocidas oficialmente.
Actualmente ambos siguen agrupados bajo una sola especie con dos subespecies:
- Oryctolagus cuniculus cuniculus
- Oryctolagus cuniculus algirus
Sin embargo, los autores consideran que esa clasificación ya no se corresponde con la realidad evolutiva.

Dos especies y no dos subespecies
La propuesta de los investigadores consiste en reconocer dos especies distintas. Por un lado, el conejo occidental, distribuido principalmente por Portugal y el oeste de la Península Ibérica, que recuperaría la denominación Oryctolagus algirus.
Por otro, el conejo oriental, presente en buena parte del este peninsular y el sur de Francia, mantendría el nombre de Oryctolagus cuniculus.
Aunque ambas formas presentan un aspecto externo muy similar, los análisis genómicos revelan que su historia evolutiva es mucho más antigua y compleja de lo que se pensaba.
Una frontera biológica en la Península
Uno de los aspectos más interesantes del estudio es la existencia de una amplia zona de contacto entre ambos linajes. En esa franja aparecen animales híbridos fruto del cruce entre las dos formas, pero el intercambio genético es relativamente limitado. Lejos de demostrar que pertenecen a una única especie, los investigadores consideran que esta situación es compatible con la existencia de dos especies estrechamente emparentadas que mantienen su identidad genética pese al contacto.

¿Qué cambia para la gestión cinegética?
La posible revisión taxonómica tendría consecuencias directas para la gestión del conejo de monte. Hasta ahora todas las poblaciones se administran como si pertenecieran a una única especie. Eso significa que numerosos programas de reforzamiento poblacional han trasladado ejemplares entre distintas regiones sin distinguir el origen evolutivo de los animales.
Los autores advierten de que estas actuaciones podrían favorecer la mezcla de patrimonios genéticos diferentes y diluir adaptaciones locales desarrolladas durante cientos de miles de generaciones. En el futuro, cualquier programa de translocación debería comprobar previamente a qué especie pertenece la población donante y la receptora.
Las repoblaciones, bajo revisión
El estudio plantea un mensaje especialmente relevante para las administraciones y los gestores cinegéticos. Las repoblaciones realizadas para recuperar poblaciones de conejo podrían requerir una revisión completa.
Según los autores, mezclar individuos pertenecientes a especies distintas podría provocar:
- Pérdida de diversidad genética.
- Desaparición de adaptaciones locales.
- Alteración de poblaciones naturales.
En consecuencia, el origen genético de los ejemplares utilizados en futuras sueltas adquiriría una relevancia mucho mayor que hasta ahora.
¿Y qué ocurre con la mixomatosis y la enfermedad hemorrágica?
Otro de los aspectos destacados es el sanitario. Las diferencias genéticas entre ambos linajes podrían traducirse en respuestas distintas frente a enfermedades como la mixomatosis o la enfermedad hemorrágica vírica (RHD). Aunque el trabajo no afirma que una especie sea necesariamente más resistente que la otra, sí subraya que las estrategias de conservación y los estudios epidemiológicos deberían considerar esa posibilidad.
0 comentarios
Todavía no hay comentarios aprobados.
Deja un comentario