Una cámara de fototrampeo colocada en un bebedero fabricado por los hermanos García Marchena, situado en un coto de Las Cabezas de San Juan, en la provincia de Sevilla, ha grabado a un importante número de conejos de monte saciando la sed en este punto de agua.
Si deseas adquirir los moldes de los bebederos comercializados por los sevillanos, puedes hacerlo a través de la web o poniéndote en contacto con los cazadores por vía telefónica en el número 654 083 113.
Un conejo que no bebe en verano es presa fácil para los depredadores
Un lagomorfo que no se hidrata durante los meses más calurosos del año puede sufrir un fallo renal grave o un bloqueo digestivo mortal en apenas unas horas. Para proteger las poblaciones silvestres, los gestores de cotos instalan puntos de agua y realizan siembras específicas para la caza.
La deshidratación convierte a los conejos de monte en presas fáciles porque reduce drásticamente su energía y ralentiza sus reflejos. La falta de líquidos espesa los contenidos intestinales, causando letargo y un fuerte dolor que les impide correr o reaccionar a tiempo ante el ataque de depredadores alados y terrestres.
Durante los periodos de sequía, los conejos se ven obligados a abandonar zonas seguras y recorrer distancias más largas para comer y beber. Por este motivo, los cazadores sevillanos aconsejan colocar los bebederos en lugares en los que los animales encuentren protección y a unos 200 metros de distancia entre sí.
Un conejo de monte deshidratado es extremadamente vulnerable a enfermedades
La deshidratación debilita el sistema inmunológico, haciendo que los conejos sean más susceptibles de contraer virus como la mixomatosis o enfermedades hemorrágicas. La falta de líquidos altera funciones celulares esenciales y reduce la capacidad del organismo para producir anticuerpos y glóbulos blancos, facilitando que el virus de la mixomatosis se multiplique rápidamente.
La ausencia de vegetación verde en verano hace necesario que los lagomorfos acudan a diario a los bebederos y manantiales naturales. En cambio, los conejos de monte pueden sobrevivir en invierno sin beber agua. Su organismo está adaptado para extraer la hidratación necesaria a través de las plantas y raíces que ingieren.
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