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Un jabalí compite con perros retriever en una jornada de adiestramiento de cobro en agua

El adiestrador lanza el apport al agua y da la orden de cobrar a sus perros. Pero no son los únicos que lo intentan. Un cochino se lanza al lago y disputa la recuperación del objeto a los perros especialistas.

Jabalí nadando

A pesar de que el jabalí no es un animal cuya anatomía haya sido desarrollada y adaptada para la actividad natatoria, sorprende la gran capacidad para avanzar de manera rápida en cualquier medio inundado. Esto ha sido incluso materia de estudio, encontrando un trabajo detallado sobre la capacidad y velocidad de nado de esta especie elaborado por el Grupo Especialista en Cerdos Silvestres de la UICN (IUCN/SSC) en Japón.

En él se describe un jabalí de las islas Ryukyu cruzando el canal entre Amami y Kakeroma (unos 2 km de distancia) y se indica una velocidad de nado de aproximadamente 4 km/h. Los autores destacan que los jabalíes son «powerful swimmers» (nadadores muy potentes) capaces de recorrer largas distancias en mar abierto.

Esto explica que el jabalí que vamos a ver en el siguiente vídeo sea capaz de alcanzar a los perros de cobro a pesar de haberse lanzado al agua varios segundos después que ellos.

 

Anatomía del jabalí en relación con la capacidad de nado

Los jabalíes suelen nadar con la cabeza y parte del lomo fuera del agua, utilizando un movimiento alterno de las cuatro extremidades. Esto, además de convertirlos en animales veloces en el agua, les lleva a destacar por su resistencia. Desde el punto de vista biomecánico, el éxito del jabalí en el agua depende más de la potencia de sus extremidades y de su gran resistencia que de adaptaciones anatómicas específicas.

El motivo es que las cuatro extremidades del jabalí son relativamente cortas, muy robustas y musculosas, una configuración típica de un animal adaptado a desplazarse por terrenos difíciles, barro, pendientes y vegetación densa. Las patas delanteras realizan gran parte de la propulsión nadando.

En la locomoción terrestre, el tren delantero del jabalí soporta aproximadamente el 55-60 % del peso corporal. Durante el nado, estas extremidades producen buena parte del empuje hacia delante, mientras que las traseras contribuyen tanto a la propulsión como a estabilizar el cuerpo.

Sus pezuñas han evolucionado para pisar tierra firme, careciendo de cualquier adaptación para su avance en el agua. Cada pata posee dos dedos principales (III y IV), que soportan el peso, y dos dedos accesorios o guardas (II y V), situados ligeramente más arriba.

A diferencia de animales acuáticos, el jabalí carece de membranas interdigitales. Sin embargo, al ejercer fuerza contra un medio blando (barro o agua), los dedos principales pueden abrirse ligeramente, aumentando modestamente la superficie de apoyo. Esto no convierte la pezuña en una aleta, pero sí mejora ligeramente la eficacia del movimiento.

El cuerpo también favorece el nado. Por ejemplo, el tórax ancho con gran capacidad pulmonar, que proporciona flotabilidad. El cuello corto y muy musculoso, que mantiene fácilmente la cabeza fuera del agua. El centro de gravedad bajo y estable, y el dorso prácticamente horizontal, que reduce las oscilaciones durante el avance.

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