Cuando los pastores acuden a zonas de monte y montaña, a prados en mitad de entornos naturales, los encontronazos con la fauna silvestre resultan prácticamente inevitables. En esta ocasión, el pastor saca su teléfono para grabar el descaro de una nutrida piara de jabalíes capitaneada por una hembra adulta. Esta es la primera en atreverse a salir de la protección que les ofrecen los árboles y la vegetación del bosque para avanzar en campo abierto.
Los perros cumplen con su cometido
Esto lleva a las ovejas a entrar en estado de alerta. Junto a ellas, los perros hacen lo mismo: se agrupan y comienzan a desempeñar el trabajo para el que han sido seleccionados durante siglos.
Un pastor de Maremma, una raza de mastines autóctonos de Italia central que lleva décadas enfrentándose a grandes depredadores como el oso pardo o el lobo para defender a los rebaños, es el que toma la iniciativa. Junto a él, dos perros conductores, que no dudan en apoyar a su congénere y acercarse en actitud amenazante a los intrusos. Un potente ladrido del perro mastín basta para que los jabalíes emprendan la huida, volviendo a la densa vegetación que bordea los pastos.
El pastor, de manera muy acertada, ordena a los perros volver junto a las ovejas. Este comando resulta de gran eficiencia cuando los canes se enfrenten a especies más peligrosas como el lobo, cuya estrategia suele fundamentarse en intentar alejar a los guardianes de las ovejas para que otros integrantes de la manada tengan vía libre para atacarlas.
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