Hoy viajamos hasta Noruega para conocer un reciente ataque de un depredador al ganado doméstico. En cuestión de minutos, un oso pardo mató y mutiló a ocho ovejas. Ni los intentos del pastor consiguieron detener al depredador.
El oso consiguió acceder a los pastos trepando por una valla de dos metros de altura. Una vez dentro, comenzó a perseguir a las ovejas, matando una tras otra ante los aterrados ojos de los testigos.
Nunca habían visto un oso en esa zona
El propio ganadero ha manifestado a medios de comunicación locales que, en casi 40 años como profesional trabajando con ovejas en la zona, nunca había vivido nada parecido. «Nunca se había visto un oso aquí, ni en mi vida ni en la de mi padre. Y, de repente, aparece uno al borde del camino».
La ubicación de la pradera, junto a una concurrida carretera, permitió que algunos conductores y ocupantes de vehículos presenciaran el ataque. Uno de ellos, Tobias Ervik, sacó su móvil y grabó la escena mientras llamaba a la policía. También tocó la bocina para intentar detener al carnívoro, pero no resultó.
Ocho ovejas muertas
El oso tardó media hora en dejar el lugar y dirigirse hacia las montañas, como ha confirmado el autor del vídeo. El ganadero ha explicado que fueron ocho las ovejas que resultaron muertas y mutiladas por el oso pardo. Poco después, varios vecinos acudieron al lugar con drones para intentar rastrear el camino seguido por el carnívoro y confirmar que había abandonado la zona.
Los profesionales del Servicio Noruego de Conservación de la Naturaleza recogieron muestras de pelo para realizar pruebas de ADN y tener identificado al ejemplar, a la vez que han subrayado que resulta muy raro ver osos en esta zona noruega. Ahora los ganaderos locales deberán decidir si solicitan un permiso de abatimiento del ejemplar problemático.
Compatibilizan la conservación de depredadores con la actividad ganadera
En Noruega existe un sistema legal que permite a los ganaderos solicitar el sacrificio de grandes depredadores, incluido el oso pardo, cuando estos causan daños al ganado. Sin embargo, no es una autorización automática: la decisión corresponde a las autoridades ambientales y está sujeta a una serie de requisitos. Esto funciona de la siguiente manera: tras un ataque, el ganadero debe comunicarlo rápidamente a las autoridades regionales.
Personal especializado inspecciona el cadáver o los restos del animal para confirmar que el responsable ha sido un oso y no otro depredador o una causa distinta. Si se confirma la autoría y existe un riesgo elevado de nuevos ataques, la administración puede emitir un permiso de abatimiento (damage removal permit o skadefelling).
Esto responde a una política de «zonificación de depredadores», con zonas donde se prioriza la conservación del oso, el lobo, el glotón y el lince, pero fuera de ellas la prioridad es la actividad ganadera. Cuando un oso provoca daños repetidos, es mucho más probable que se autorice su eliminación.

Captura del vídeo.
Un reciente caso de abatimiento de un oso problemático
Uno de los primeros episodios del verano de pastoreo de 2025 ocurrió tras varios ataques confirmados a ovejas en los municipios de Os y Tolga. El 30 de junio de 2025, el gobernador provincial (Statsforvalteren) concedió un permiso de abatimiento.
La autorización permaneció vigente hasta el 7 de julio. El oso no fue abatido dentro del área autorizada, pero el 7 de julio un oso fue cazado en el vecino municipio de Røros (Trøndelag). Las autoridades indicaron que todo apuntaba a que era el mismo ejemplar, ya que cesaron inmediatamente los ataques tanto en Trøndelag como en Innlandet.
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