Cazadores dan de beber a un corzo desfallecido por la ola de calor

Encuentran al pequeño ungulado en muy mal estado en la cuneta de una carretera secundaria y logran salvarle la vida hidratándolo y bajando su temperatura corporal. Ayer los termómetros alcanzaron valores de 42 a 44 ºC en puntos del litoral y prelitoral valenciano.

Dos personas dan de beber con una botella a un corzo agotado por el calor en una zona de matorral

A finales de junio, un galguero y agricultor zamorano salvó la vida de una rabona víctima de las temperaturas extremas. Se vio obligado a detener el tractor al localizar a la liebre jadeando entre los terrones. El animal no tenía fuerzas para apartarse de la trayectoria de las ruedas de la máquina agrícola. La refrescó en varias ocasiones y logró que se recuperara.

Los cazadores realizan una labor fundamental de ayuda a la fauna silvestre durante el verano

La revista mensual gala Le Chasseur Français, dedicada a la caza, la pesca, la naturaleza, la jardinería y la vida rural, publica en su página de Facebook cómo dos cazadores del norte de Gironda, departamento francés situado en el sudoeste de Francia, ofrecen agua y refrescan a un corzo que sufre un golpe de calor.

 

Acompañan al cérvido hasta que se recupera y penetra en el bosque.

El colectivo cinegético invierte millones de euros para proporcionar agua y alimento a la fauna silvestre durante los meses más calurosos del año. Mientras la mayoría de los que se han autoerigido «guardianes de la naturaleza» disfrutan de la playa y del aire acondicionado en verano, gestores y cazadores cargan a sus espaldas, si es necesario, con garrafas de agua para saciar la sed de los animales del campo.

Un golpe de calor puede acabar con la vida de un animal en pocos minutos

En tan solo un cuarto de hora, un ser vivo puede morir si su temperatura corporal supera los 42 ºC y su cuerpo es incapaz de regularla. El colapso interno puede causar un fallo multiorgánico rápidamente. Los vasos sanguíneos se dilatan, la sangre se vuelve más viscosa y se forman coágulos.

Esto desencadena daños orgánicos irreversibles en el cerebro, los riñones y el hígado. Los síntomas en un animal que sufre un golpe de calor son un jadeo muy acelerado, taquicardia, encías rojas o azuladas por la falta de oxígeno en sangre, desorientación, temblores, convulsiones, hemorragias internas y pérdida de conciencia.

Si el ejemplar está consciente, hay que hidratarlo con agua fresca en pequeñas cantidades. Nunca debemos forzarlo a beber si está inconsciente o desorientado, ya que podría ahogarse.


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