Varios vecinos creen que es buena idea lanzar comida a una hembra de jabalí de buen tamaño que cuida a varios rayones. Incluso llegan a darle pan para que lo cojan directamente de sus manos, ignorando el poder de mordida con el que cuentan estos animales. La principal consecuencia de esto la hemos observado muchas veces.
Estos cochinos se aquerencian a estas calles, a las que llegan tras atravesar varias carreteras, se cruzan con mascotas que están siendo paseadas por sus propietarios, generando situaciones de peligro e incluso ataques mortales y, lo que no debe olvidarse, lleva a los jabalíes a buscar y exigir esa comida a quien la lleve encima, ya sea en bolsas de la compra o merienda en zonas habilitadas para ello. Si no la consiguen, insisten. Si continúan sin acceder a ella, es cuando comienzan los ataques.
Se encuentra frente a frente con un jabalí mientras pasea a su perro por la calle
Qué medidas están tomando los ayuntamientos españoles contra los jabalíes en las calles
La presencia de jabalíes en zonas urbanas ha dejado de ser una anécdota puntual para convertirse en un problema de gestión municipal en varias regiones de España. Barcelona, Madrid y distintos municipios de Murcia y Aragón se han visto obligados a diseñar planes específicos para frenar la entrada de estos animales en calles, parques y polígonos residenciales.
Barcelona es probablemente el caso municipal más estudiado de España, porque lleva desde 2022 conviviendo con jabalíes «urbanizados» en los barrios cercanos a Collserola. Es un buen ejemplo de un paquete de medidas realmente municipal (no solo autonómico).
Los barrios de Barcelona colindantes con el parque de Collserola llevan desde 2022 conviviendo con jabalíes que se han adaptado por completo al entorno urbano. El ayuntamiento ha identificado el origen del problema: cuando un jabalí encuentra comida, agua y refugio con facilidad, deja de necesitar el bosque.
La medida más visible del plan municipal es el blindaje de los contenedores de basura. El consistorio ha instalado cercados metálicos alrededor de los puntos de recogida más problemáticos, reforzados con anclajes adicionales para que, aunque un jabalí consiga sortear la primera barrera, no pueda volcar el contenedor. Se trata de una solución sencilla, pero con un impacto directo, ya que la basura accesible es la principal fuente de alimento de los ejemplares que se acercan a las zonas residenciales.
El plan incluye otras tres líneas de trabajo menos conocidas, pero igual de relevantes:
Rediseño de zonas verdes: se está modificando de forma experimental la vegetación de algunos parques limítrofes con Collserola para reducir la cobertura vegetal que sirve de refugio a los animales.
Control de las colonias de gatos callejeros: las personas que alimentan a estas colonias trabajan ahora con el ayuntamiento para evitar que los jabalíes accedan al pienso, colocando los comederos en puntos elevados y retirando los restos una vez los gatos han comido.
Prohibición expresa de alimentar a los jabalíes, una práctica que, pese a las advertencias municipales, sigue siendo uno de los principales motivos por los que los animales pierden el miedo al entorno humano, como acabamos de ver en las imágenes.
A esto se suma un protocolo sanitario que se activa cuando aparece algún foco de peste porcina africana en la zona: cierre temporal de parques y áreas de pícnic, prohibición de manipular animales muertos o enfermos (con aviso obligatorio al 112) y perímetros de seguridad que, en el episodio más reciente, llegaron a afectar hasta 64 municipios en un radio de 20 kilómetros.
Madrid: control poblacional a gran escala
En la Comunidad de Madrid, donde se calculan entre 35.000 y 40.000 ejemplares, la estrategia ha sido distinta: ampliar las herramientas de caza y control poblacional. Se han declarado trece comarcas en emergencia cinegética, se permite el uso de visores térmicos y cámaras de fototrampeo en las batidas, y se ha suspendido toda repoblación de jabalíes en terrenos de caza. La nueva Ley de Caza y Pesca, aprobada en junio de 2026, incorpora los llamados «Planes de Control Poblacional», que permiten a los ayuntamientos intervenir sobre especies sobreabundantes incluso fuera de la temporada de caza habitual.
Murcia: competencias municipales directas
La Región de Murcia ha optado por delegar la responsabilidad directamente en los municipios más afectados —Totana, Blanca, Cehegín y Cartagena—, que pueden actuar con medios propios o mediante empresas contratadas dentro de sus competencias de seguridad ciudadana y salubridad pública. El uso de jaulas y capturaderos está autorizado, mientras que el empleo de armas de fuego solo se permite si las fuerzas de seguridad establecen antes un perímetro controlado.
Las cinco medidas que cualquier ayuntamiento debería aplicar
Más allá de los grandes planes autonómicos, la experiencia de los municipios ya afectados deja un listado de actuaciones replicables a bajo coste:
- Contenedores de basura con tapa y anclaje antivuelco.
- Ordenanza municipal que prohíba y sancione la alimentación de fauna salvaje.
- Coordinación con la comunidad autónoma para autorizar capturas o batidas en suelo urbano.
- Reducción de la vegetación densa en los límites entre el casco urbano y el monte.
- Protocolo de aviso ciudadano claro: qué hacer y a quién llamar ante la presencia de un jabalí.
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