Fotografían un corzo prácticamente único

El color de este animal dista mucho del pardo que caracteriza a su especie. Esto lo convierte en un animal extraordinario que causa sorpresa y admiración a partes iguales en todo aquel que lo observa.

Corzo negro melánico en un prado

La espectacular fotografía ha sido obtenida por el fotógrafo aficionado holandés corne_wildlife_fotografie. La ha titulado «El negro es bello», algo irrebatible. Se trata de un ejemplar adulto y macho que luce unas preciosas cuernas altas, perladas y simétricas y que ha sido interrumpido por la cámara mientras se alimentaba en una siembra de cereal.

Corzos negros, melanismo documentado

Un fenómeno genético raro, concentrado en unos pocos enclaves del continente, empieza a desvelar sus secretos moleculares. En los bosques de robles y hayas del noroeste de Alemania, entre el 10% y el 25% de los corzos que cruzan los caminos no lucen el habitual pelaje rojizo o pardo-canela, sino un negro intenso, casi azabache, que los hace destacar como sombras vivas entre la maleza. No son una especie distinta ni una rareza aislada: son ejemplares melánicos de Capreolus capreolus, el corzo europeo, y constituyen uno de los casos de melanismo mejor documentados y a la vez más enigmáticos de toda la fauna de ungulados del continente.

Qué es el melanismo y por qué llama tanto la atención en un cérvido

El melanismo es el fenómeno opuesto al albinismo: en lugar de una carencia de pigmento, se produce una sobreproducción de eumelanina, el compuesto responsable de las tonalidades oscuras en piel y pelo. En mamíferos, el color del pelaje depende del equilibrio entre dos pigmentos, la eumelanina (negra-marrón) y la feomelanina (rojiza-amarilla); cuando la balanza se inclina completamente hacia la primera, el resultado es un ejemplar de color negro uniforme, con la piel también oscurecida.

Lo llamativo del caso del corzo es que, según recoge la literatura científica, se trata de la única especie de cérvido que mantiene de forma natural y estable una población melánica numéricamente significativa. En otras especies de ciervos el melanismo existe, pero como anécdota puntual; en el corzo, en cambio, hay comarcas enteras donde el «corzo negro» no es una excepción, sino una variante habitual del paisaje.

Dónde podemos encontrar corzos de color negro

La geografía del melanismo en el corzo dibuja un mapa muy particular, con dos grandes focos históricos. El primero, en el noroeste de Alemania, especialmente Baja Sajonia y zonas limítrofes de Renania del Norte-Westfalia, donde la tradición cinegética y naturalista documenta la presencia de corzos negros desde hace varios siglos, incluso con interés expreso de antiguas casas reales por esta variante. El segundo, en franjas colindantes de los Países Bajos, donde la continuidad forestal con el noroeste alemán ha permitido que la variante se mantenga en poblaciones fronterizas.

Fuera de ese núcleo centroeuropeo, Austria y otras zonas de Europa central registran también apariciones de ejemplares melánicos, aunque de forma más dispersa y con una prevalencia mucho menor.

Pagan más de 8.000 euros por cazar un corzo rarísimo en la Reserva de Caza de Las Batuecas

El foco español: la Reserva Regional de Caza de Las Batuecas

En la península ibérica el fenómeno es prácticamente anecdótico y, cuando aparece, suele estar ligado a introducciones históricas de corzos procedentes de Alemania: es el caso de poblaciones repobladas entre el sur de Salamanca y el norte de Cáceres, así como de algunas citas puntuales en zonas como la Alcarria, que apuntan a que el rasgo puede persistir de forma latente en el acervo genético incluso lejos de su área de origen.

Dentro de ese reducido mapa ibérico del melanismo, existe un enclave que concentra buena parte de los avistamientos documentados en España: la Reserva Regional de Caza de Las Batuecas, situada en el sur de la provincia de Salamanca, lindando con la comarca cacereña de Las Hurdes. Es precisamente en esta zona donde se introducirían a mediados del siglo XX corzos procedentes de Baja Sajonia, el núcleo alemán donde el melanismo es más frecuente, lo que explicaría por qué el rasgo ha logrado fijarse aquí y no en otras poblaciones ibéricas.

Negro y con una peluca enorme: el corzo soñado

Esta distribución tan localizada —focos concretos con alta prevalencia rodeados de vastas áreas donde el melanismo es prácticamente inexistente— es en sí misma un dato relevante: sugiere que no estamos ante una mutación que se haya extendido de forma homogénea por toda la especie, sino ante un rasgo que ha quedado fijado o favorecido en poblaciones concretas, probablemente por procesos de deriva genética, aislamiento reproductivo o cuellos de botella poblacionales.

La causa genética: un interruptor en el gen ASIP

Durante mucho tiempo, pese a que el melanismo del corzo era un fenómeno conocido y documentado desde hacía siglos, se desconocía la mutación exacta que lo originaba. Ese vacío empezó a cerrarse con un estudio publicado en la revista Genes en 2020, obra de un equipo liderado por Monika Reissmann (Universidad Humboldt de Berlín), junto con investigadores del Instituto Leibniz para la Investigación de Zoológicos y Fauna Silvestre y de la Universidad de Kiel.

El equipo centró su búsqueda en dos genes clave en la producción de pigmento en mamíferos: MC1R (el receptor de melanocortina tipo 1) y ASIP (la proteína de señalización agutí). Estos dos genes actúan como un sistema de interruptor: en condiciones normales, la proteína ASIP bloquea localmente al receptor MC1R, lo que permite que se sintetice sobre todo feomelanina, el pigmento rojizo. Cuando ese bloqueo falla, el receptor queda libre para activar la producción de eumelanina, el pigmento oscuro, en todo el folículo piloso.

Ese patrón de herencia resulta clave para entender por qué el melanismo se comporta como lo hace sobre el terreno: al tratarse de un rasgo recesivo, un corzo necesita heredar la copia mutada de ambos progenitores para lucir el pelaje negro. Un solo ejemplar portador —heterocigoto— conserva el color castaño habitual, pero puede transmitir la mutación a su descendencia sin manifestarla él mismo. Esto explica que el melanismo pueda permanecer «oculto» durante generaciones en una población y resurgir de forma más visible cuando las condiciones, como el aislamiento genético o el apareamiento entre parientes cercanos, aumentan la probabilidad de que dos portadores se crucen entre sí.

¿Por qué se mantiene el melanismo? Las hipótesis funcionales

Que una mutación persista y se concentre en ciertas poblaciones plantea una pregunta evolutiva de fondo: ¿aporta el pelaje negro alguna ventaja, o simplemente sobrevive por azar genético? La investigación sobre melanismo en otras especies —desde insectos hasta réptiles— ha propuesto varias hipótesis funcionales que los especialistas manejan también como posibles explicaciones, aún no confirmadas de forma concluyente, para el caso del corzo:

  • Protección frente a la radiación ultravioleta: la eumelanina absorbe mejor la radiación UV que la feomelanina, por lo que un pelaje más oscuro podría ofrecer cierta protección adicional frente al daño solar en la piel.
  • Termorregulación: la conocida como «hipótesis del melanismo térmico» sostiene que los individuos de color oscuro absorben más radiación solar y alcanzan temperaturas corporales más altas en condiciones de frío y poco viento, lo que podría suponer una ventaja en determinados microclimas boscosos del norte de Europa.
  • Resistencia a patógenos: en varias especies se ha observado una asociación entre mayor pigmentación melánica y respuestas inmunitarias más robustas, ya que las vías bioquímicas que producen melanina comparten componentes con determinados mecanismos de defensa del organismo.
  • Deriva genética y cuellos de botella: frente a las explicaciones adaptativas, existe también la posibilidad de que el melanismo no confiera ninguna ventaja particular y simplemente se haya fijado por azar en poblaciones pequeñas y relativamente aisladas, un mecanismo evolutivo bien conocido en otras variantes de color que se mantienen de forma estable en localidades muy concretas, como ocurre también con el albinismo.

Un fenómeno que sigue generando preguntas

A pesar del avance que supuso identificar la mutación del gen ASIP, los propios autores del estudio de 2020 reconocían que aún queda camino por recorrer: no está resuelto con certeza si la variante genética confiere alguna ventaja selectiva real en el medio natural, ni por qué el fenómeno se ha mantenido con tanta fuerza en un área tan delimitada del noroeste de Alemania durante siglos, mientras apenas se ha propagado al resto de la vastísima área de distribución del corzo, que se extiende desde la península ibérica hasta los Urales.


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1 comentario

José Luis jul 05, 2026

Este corzo negro llama mucho la atención porque no es algo que se vea todos los días. Es un animal raro, diferente y muy bonito, y por eso la foto sorprende tanto. Casos así demuestran que en el campo todavía pueden aparecer ejemplares especiales que dejan con la boca abierta a cualquiera.


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