El autor del vídeo explica los componentes que ha incluido en la mezcla que demuestra ser irrechazable para los insectos: 15 % de zumo y el resto de vino del país, con un tercio de un sobre de levadura. Se vierte sobre una bolsa de congelar alimentos a la que se le ha insertado un vaso de yogur con un agujero como entrada sin salida para las avispas. Ya tienes la trampa lista para combatir una de las plagas animales más preocupantes y devastadoras que ha llegado a España en las últimas décadas y que cada año causa muertes por picaduras en distintas zonas del norte peninsular.
La mezcla perfecta lo es por estas razones
La atracción de esta especie introducida por accidente en Europa a principios de la década de 2000 se explica por la reacción de los compuestos volátiles que se generan durante la fermentación de componentes como el azúcar, la levadura, el vino o la cerveza y el zumo de fruta. Esto imita el olor de frutas maduras o dañadas, una fuente natural de alimento para las obreras de la velutina. Vamos a explicarlo por partes.
El azúcar por sí solo resulta atractivo para muchas avispas, ya que necesitan carbohidratos para obtener energía. Sin embargo, cuando se añade levadura, el azúcar comienza a fermentarse.
La levadura produce compuestos aromáticos que transforman los azúcares en etanol (alcohol), dióxido de carbono (CO₂), ésteres aromáticos, alcoholes superiores, aldehídos y otros compuestos volátiles. Muchos de estos compuestos son exactamente los que desprenden las frutas sobremaduras en la naturaleza.
El alcohol, ya sea en forma de vino o de cerveza, es un potente atrayente olfativo. El etanol no suele ser el principal atractivo por sí solo, pero forma parte del «perfil aromático» que las avispas asocian con fruta fermentada. Diversos estudios han demostrado que muchas especies de avispas sociales responden positivamente a mezclas que contienen pequeñas cantidades de alcohol junto con otros compuestos fermentativos.
Finalmente, el zumo aporta compuestos naturales de la fruta. Nos decantaremos por manzana, uva, naranja, arándanos, etc., ricos en azúcares naturales, ácidos orgánicos, terpenos, aldehídos y ésteres. Estos aromas potencian la fermentación y hacen que la mezcla se parezca mucho a un fruto dañado.
Durante la fermentación se libera dióxido de carbono, CO₂. Aunque no actúa como principal atrayente, puede contribuir a que el insecto detecte una fuente alimenticia desde cierta distancia.


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