David Fernández, uno de los mayores defensores de la caza tradicional del jabalí con perros de rastro en España, publica un vídeo que asegura que «es una muestra perfecta de lo que son las batidas de jabalí en montaña».
Señala que la protagonista de este espectacular lance reúne las características de un grifón astur-cántabro, un tipo de perro no reconocido como raza oficial por la Real Sociedad Canina de España ni por la Federación Cinológica Internacional, fruto del cruce de sabueso español con diferentes razas de grifones franceses.
La esencia de la caza del jabalí con perros de rastro
El colaborador habitual de Club de Caza y creador de la página de Facebook y de la cuenta de Instagram Batidas Jabalí republica un vídeo que se viralizó entre los cazadores españoles hace unos años.
Según el cazador, «una grabación que merece la pena ser vista una y otra vez. Porque estos momentos, la emoción, los perros y el monte muestran la realidad de las batidas del norte. Fue grabada en nuestro vecino coto de Cabrales, en el Principado de Asturias. Dos jabalinas acompañadas de dos ejemplares más jóvenes avanzan por una zona escarpada. Intentan ganar terreno y poner distancia con los perros que vienen detrás. La escena, grabada y comentada por la emisora, tiene ese sonido tan característico que forma parte de muchas de nuestras batidas.
Durante unos instantes parece que los jabalíes van ganando ventaja, pero una perra blanca aparece en escena y consigue alcanzarlos. Hasta en tres ocasiones, una de las jabalinas arremete contra ella, propinándole unos buenos hocicazos. Pero, lejos de rendirse, la perra sigue con lo suyo, entrando canal abajo tras los jabalíes».
La caza del jabalí en el norte de España
En Cantabria, Asturias o Galicia, los cazadores cazan los cochinos auxiliados por perros de rastro de diferentes razas, como sabuesos, beagles, grifones o grandes azules de Gascuña.
Estos canes son capaces de seguir el rastro que han dejado los jabalíes en sus andanzas nocturnas gracias a sus excepcionales narices y localizarlos en los encames. Una vez han sido aplazados, se colocan los cazadores que portan las armas de fuego rodeando la zona, y se liberan varios perros de rastro para que obliguen a los cochinos a abandonar su ocultación.
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