Era aún de noche cuando, el pasado 30 de junio, sobre las 4:30 horas de la madrugada, Mickaël Heitz circulaba en patinete eléctrico por el carril bici que conecta Soultz-les-Bains con Molsheim, en Francia, una ruta que tomaba todas las mañanas para acudir a trabajar a su panadería.
Su cuerpo sin vida fue encontrado cerca del cadáver del animal. A pesar de llevar casco, la violencia del golpe con el suelo asfaltado le quitó la vida en el acto. Los servicios de emergencia fueron alertados por un conductor que pasó por la escena del suceso poco después. Cuando llegaron, solo pudieron confirmar su fallecimiento.
Un panadero muy querido por sus vecinos
Se trataba del gerente de la Boulangerie-Pâtisserie Mickaël, un establecimiento muy conocido en Molsheim. Era conocido por su horario madrugador, ya que a menudo abría a las 5:30 de la mañana para atender a los trabajadores y a los vecinos que acudían a comprar el pan cada día. En redes sociales podemos leer el cariño que sus clientes y amigos le profesan, expresándolo en las publicaciones, como la del consistorio local, donde se difunde el suceso: «Siempre era un placer ir a comprarle el pan; siempre tenía una palabra amable», escribió un residente en la página de Facebook del pueblo. Otro cliente recordó: «Se levantaba antes que nadie para que tuviéramos pan recién hecho. Es una gran pérdida».
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