Dos hijos pequeños, su mujer, sus mascotas… Nadie estaba a salvo en su propia vivienda debido a que la osa decidió instalarse en su patio trasero junto a sus tres oseznos. Sus manzanos protegidos por vallas metálicas parecían el objetivo de estos animales.
Así que, cuando Lawrence Michalchuk volvió de viaje y sus suegros le contaron que ni los gritos ni otros sonidos fuertes habían funcionado, decidió coger su escopeta y salir para echar de su propiedad a la gran amenaza que se había hecho dueña de la parte exterior de su casa.
Se acercó gritando, vestido con ropa de alta visibilidad y efectuando un disparo al aire junto a su perro, pero lejos de conseguir su objetivo, la osa cargó con toda su furia contra él. A pesar de que retrocedió a toda prisa, la osa se le echó casi encima, obligándole a disparar a una pata trasera. El impacto hizo caer a la depredadora, lo que le dio un tiempo precioso para escapar y meterse en casa antes de que reanudara la carga.
Las imágenes las grabó su esposa desde el interior de la vivienda. Cuando consiguió entrar, le preguntó repetidas veces si estaba bien y dónde estaba el oso. A pesar de cazar desde que era niño, Michalchuk no respondió. El terror le atenazó la garganta y respiraba con mucha dificultad.
Poco después, tras difundir las impactantes imágenes, comenzó a recibir ataques por lo sucedido, ante lo cual manifestó en una entrevista a la CBC que nunca tuvo la intención de matar a la osa, pero tuvo que disparar para salvar su vida, y que la hembra, herida en la pata izquierda trasera, finalmente abandonó la propiedad y se llevó a sus cachorros.
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