Fototrampeo

Un oso huye de una cierva que intenta recuperar a su cría

La extraña escena ha sido grabada por una cámara de fototrampeo colocada en el lugar idóneo. Un oso negro ha capturado a la cría de una cierva, que grita al ser mordida por el depredador. Lo impactante es que el gran úrsido huye ante la carrera de la madre del cervatillo.

Oso negro llevando una cría de ciervo

La valentía de una madre cuando su cría está siendo atacada por un carnívoro raya en la temeridad. Hemos presenciado cómo una corza se enfrentaba a un zorro que se llevaba a su corcino haciendo uso de sus coces y embestidas. También lo hemos visto con otras especies como protagonistas, como el caso en el que una manada de lobos letal en la caza atrapa un jabalí a pesar de los intentos de su madre por defenderlo.

El oso huye de la cierva

En este caso, el hecho de que se trate de una cierva llevando a huir a un oso negro resulta aún más llamativo. Si vemos la grabación desde el principio, observamos que el úrsido huye aterrado de algo mientras el cervatillo grita al sentir cómo las fuertes mandíbulas del depredador se cierran sobre su cuello.

Se detiene un segundo para apoyarse en el tronco de un gran árbol y controlar lo que sucede a su alrededor, para continuar su carrera de huida al percatarse de que la cierva los sigue de cerca. Poco después aparece la preocupada madre corriendo para intentar alcanzar al animal que se lleva a su cría.

 

Osos, especialistas en la caza de crías de ciervo

Acabamos de presenciar una de las escenas más repetidas que retratan la lucha entre la vida y la muerte con el oso negro y el ciervo como animales protagonistas. Los científicos han constatado que estos carnívoros son la especie que más ataques y mortalidad causa en las crías de ciervo de cola blanca (Odocoileus virginianus).

Por ejemplo, el estudio titulado Tasas de supervivencia, causas de mortalidad y hábitats de las crías de venado de cola blanca de Pensilvania concluye que la depredación era la principal causa de mortalidad y que los osos negros fueron responsables de aproximadamente un tercio de las muertes por depredación, una proporción muy similar a la de los coyotes.

El estudio demostró que la depredación representó el 46,2 % de todas las muertes registradas, que los osos negros causaron el 32,7 % de los eventos de depredación identificados, mientras que los coyotes fueron responsables del 36,7 %.

También concluyeron que la mayoría de las muertes ocurrieron durante las primeras semanas de vida. En este sentido, la propia Comisión de Caza de Pensilvania señala que los osos y los coyotes ejercen una fuerte presión sobre los corcinos durante sus primeras semanas de vida, pero que la supervivencia general suele seguir siendo suficiente para mantener poblaciones estables de ciervos. En los ejemplares mayores de seis meses, la depredación representa menos del 1 % de las muertes registradas.

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