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Una perdiz roja y sus ocho pollos ilusionan a un cazador murciano: «Parece que la cría ha sido buena este año»

Bien entrado el mes de junio, encontrarse con una perdiz que cuida de pollos de escasos días de edad se convierte en una alegría para cualquier apasionado de esta emblemática especie de nuestra fauna.

Perdiz roja y sus perdigones (polluelos)

La reproducción de la perdiz roja suele iniciarse entre abril y junio, dependiendo de la latitud, la altitud y las condiciones meteorológicas del año. La primera y muchas veces la única nidada suele iniciarse entre abril y mayo, mientras que podemos encontrar una segunda que se desarrolla pocas semanas después. Cuando una nidada fracasa, las puestas de reposición pueden prolongarse hasta junio e incluso julio, como vamos a explicar.

Tres motivos que llevan a la perdiz a repetir la puesta de huevos

Maximización del éxito reproductor. La principal ventaja es aumentar el número de descendientes producidos en una sola temporada. En ambientes mediterráneos, donde la mortalidad de nidos puede ser elevada, distribuir los huevos en dos nidos reduce el riesgo de perder toda la inversión reproductiva por un único episodio de depredación.

Respuesta a la depredación. La depredación es uno de los factores más importantes que condicionan la reproducción de la especie. Cuando un nido desaparece durante la puesta o incubación, la hembra puede intentar una nueva nidificación siempre que disponga de reservas energéticas suficientes y quede tiempo dentro de la temporada reproductora.

Influencia de las condiciones climáticas. La disponibilidad de alimento para la hembra y posteriormente para los pollos depende en gran medida de las lluvias primaverales. Los trabajos realizados en el centro de España muestran que los años húmedos favorecen la aparición de machos incubadores y, por tanto, aumentan la frecuencia de la doble nidificación. En años secos este comportamiento puede reducirse drásticamente o incluso desaparecer.

Las dobles nidadas

La capacidad de realizar segundas puestas constituye una de las características más singulares de la biología reproductiva de la perdiz roja. A diferencia de la mayoría de las aves galliformes europeas, esta especie puede llevar a cabo lo que la literatura científica denomina double nesting o doble nidificación: la hembra pone dos nidadas consecutivas en nidos distintos, incubando una de ellas mientras el macho se hace cargo de la otra. Este comportamiento representa una estrategia reproductiva excepcional dentro de las aves terrestres y permite incrementar notablemente la productividad anual de algunas parejas.

 

¿Puesta tras fracasar la primera o doble nidificación?

Resulta conveniente diferenciar dos fenómenos distintos que resultan similares en cuanto a estas polladas que pueden considerarse tardías en algunas zonas de nuestra geografía. La primera es la puesta de reposición, que ocurre cuando una nidada es destruida por depredadores, labores agrícolas o causas meteorológicas. La hembra intenta entonces una nueva puesta para compensar la pérdida, comenzando todo el proceso de puesta e incubación desde el principio.

Por otro lado, la doble nidificación verdadera, que consiste en que la hembra realiza dos puestas consecutivas, aunque la primera no haya fracasado. En este caso, algunos investigadores han referenciado que el macho suele incubar la primera nidada mientras la hembra completa la segunda, permitiendo que ambas lleguen a término simultáneamente.

Los trabajos clásicos de R. E. Green en Francia y posteriormente los estudios de Fabián Casas, François Mougeot y Javier Viñuela en España demostraron que este comportamiento es relativamente frecuente en poblaciones silvestres bien conservadas.

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