El coche, un turismo de la marca Toyota, no presenta desperfectos aparentes. Esto nos lleva a suponer que no se ha tratado de un atropello a la liebre. En ocasiones, cuando colisionan con la parte delantera de un vehículo, atraviesan las rejillas frontales del radiador, quedando incrustadas en en interior de capó del coche.
¿Huyendo del frío?
Pero la carrocería de este turismo, al menos en esa parte delantera, está intacta. Es muy posible que la liebre haya accedido al interior del vehículo por la parte baja del mismo, quizá buscando escapar del frío, atraída por el calor que desprende el motor, aún después de haber sido apagado.