Estamos en Georgia, en su parte más sureña, cerca de la frontera de Florida. Un estado en el que los expertos hablan de una población de entre 200.000 y 250.000 caimanes. Una zona en la que también encontramos una preocupante plaga de cerdos salvajes que destruyen cultivos y causan daños millonarios cada año. Los híbridos resultantes del cruce de jabalíes alóctonos o introducidos con los cerdos domésticos descendientes de los introducidos por colonos españoles en el siglo XVI y que escapan de las granjas son animales muy prolíficos, que crían varias veces al año y se expanden sin apenas control natural.
Para combatir esta plaga, cazadores locales se han especializado en su caza y control. Llevan perros que han adaptado a esta especie tan peligrosa que puede desarrollarse hasta tamaños enormes y dotados, en el caso de los machos, de largos y afilados colmillos.
Cazadores muy necesarios para luchar contra la plaga
Es el caso de South Georgia Hog Dogging, cazadores especialistas que actúan para «ayudar a cualquiera que tenga un problema con los jabalíes». Para ello, crían y entrenan perros con sangre de veloces lebreles combinados con el poder de agarre de canes de presa y con la nariz de rastreadores. El resultado son perros velocísimos, capaces de alcanzar a cochinos que corren a 40 km/h, con el olfato necesario para seguir sus vías de escape y, una vez los emboscan, su capacidad de agarre los convierte en los compañeros más eficientes hasta la llegada de los cazadores.
Un caimán se suma al agarre
Considerando el entorno en el que actúan estos cazadores estadounidenses, la caza se convierte en algo sumamente peligroso, no solo por la ferocidad de los cochinos, sino por la fauna autóctona que vive en esos campos. Uno de estos agarres, acaecido hace unos pocos días, terminó con los perros mordiendo al cerdo salvaje en un arroyo. Ninguno de los animales sospechaba que allí acechaban varios caimanes. Uno de ellos no dudó en lanzarse contra el suido, dejando esta impactante imagen.

«No es algo que veas todos los días», adelanta el cazador de Georgia, desencadenando una oleada de comentarios y reacciones que se cuentan por miles en los muros de sus redes sociales, entre las que rescatamos las siguientes:
— «Tu cocodrilo necesita un chaleco protector».
— «Un caimán es tu perro de agarre».
— «¿Cómo aguanta el caimán las persecuciones de larga distancia?».
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