En la naturaleza, el porcentaje de animales leucísticos que logran llegar a la edad adulta es bajo. El color blanco los hace muy vulnerables ante los depredadores.
Su color también supone un problema para el ejemplar en el momento de reproducirse. Son rechazados por otros miembros de su especie debido a su coloración.
Una cazadora de cuna
Andrea Castell Barrull pertenece a una estirpe de cazadores de jabalí muy respetada en España. Es prima de Álex Castell, jefe de rehaleros, y sobrina de Rosendo Castell, cap de la Colla de Arén, con sede en el municipio oscense de Arén, situado en la comarca de la Ribagorza.
Lleva prácticamente toda la vida vinculada al mundo de la caza. Sus primeros recuerdos relacionados con la actividad son de cuando todavía iba a la escuela. Sin embargo, su verdadera pasión nació gracias a los perros.
Pese a que la caza siempre ha estado presente en su familia, y a que los hermanos de la cazadora también cazan, obtuvo la licencia de caza y el permiso de armas el pasado año. A la edad de 28 años abatió su primer jabalí, un macho medalla de bronce.

Una enamorada de los perros de caza
La cazadora se inició en la caza de la mano de Álex, participando en pruebas de rastro con perros de raza anglofrancés. Según Andrea, «aquello me fascinó desde el primer momento. Más que la propia caza, me atraía ver trabajar a los perros, aprender sobre su adiestramiento y formar buenas líneas de genética».
«Pasaba muchas horas ayudando con los cachorros y acompañando a mi primo por España y Francia a las pruebas de rastro. También iba a resacar con él y los perros en las jornadas de caza, una experiencia que me hizo enamorarme de este mundo».
Una apasionada al rececho del corzo
«A pesar de ser una enamorada de los perros de caza, a mí cazar el jabalí en sí no es lo que más me apasiona. Me gusta estar en el monte, conocer sitios nuevos, la gente, el ambiente que tenemos en la cuadrilla y el trabajo que desarrollan los perros en el monte, pero lo que realmente disfruto es el rececho del corzo».
«Este año he adquirido un precinto en el coto de Arén y muchas tardes salgo al monte con mi cámara y mi rifle para observar la fauna y buscar algún corzo especial. Antes siempre salía con la cámara para buscar corzos, aunque nunca llegase a cazarlos yo. Sueño con poder cazar alguno bueno».
Un jabalí completamente blanco
«Para mí, la caza es mucho más que capturar una pieza. Es conocer el territorio, disfrutar de la naturaleza, observar el comportamiento de los animales y vivir experiencias únicas en el monte. Precisamente, una de esas vivencias la viví hace pocos días».
«Mientras realizaba una salida por un robledal y unos campos, me pareció distinguir un jabalí muy claro entre un grupo de animales. Pensé que quizá estaba cubierto de barro, pero más tarde, cuando escuché movimiento cerca de mí y me giré, pude ver perfectamente cómo cruzaba corriendo por una roca un jabalí completamente blanco. Fue un encuentro inesperado y difícil de olvidar, uno de esos momentos que demuestran que la naturaleza siempre guarda sorpresas para quien pasa tiempo en ella».
Activa defensora de la caza
«Decidí dar el salto a las redes sociales después de trabajar durante cinco años como maestra en Hospitalet de Llobregat. Allí me di cuenta de la gran desconexión que existe entre muchas personas y el mundo rural. Algo tan habitual para nosotros como distinguir un corzo de un ciervo, un gamo o un sarrio, para mucha gente resulta imposible porque simplemente nunca ha tenido contacto con este entorno».
«Al regresar a vivir de forma permanente a Arén, sentí la necesidad de mostrar esa realidad a través de mis redes sociales: enseñar cómo es el día a día de una persona que vive conectada al campo, a los animales, a la ganadería o a la naturaleza. Mi objetivo es acercar este mundo a quienes no lo conocen y compartir una forma de vida que, aunque para mí es completamente normal, es muy diferente de la que se vive en las grandes ciudades».
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