La colla, fundada hace ya más de 70 años, ha cazado esta temporada 2.901 ejemplares. Es la cuarta ocasión en la que el grupo de cazadores oscense supera la cifra de 2.000 jabalíes cazados en abierto.
La caza del jabalí en condiciones extremas
Adrián, colaborador habitual de Club de Caza, realiza la crónica de las dos jornadas de caza desarrolladas a primeros de marzo.
«El sábado cazamos en Calasanz, localidad de la provincia de Huesca, integrante del municipio de Peralta de Calasanz, en la comarca de La Litera. Después de haber estado lloviendo toda la noche y de tener bastantes problemas para transitar por las pistas con tanto barro, se colocan todos los puestos.
La cosa empieza fuerte. Nada más soltar los perros se escuchan los primeros disparos, pero minutos más tarde se hace el silencio en el monte. Los cochinos que había días atrás se han marchado a otras manchas con el agua. Decidimos cambiar de zona de caza y, ahora sí, mientras se van colocando los puestos, vemos los primeros cochinos. Al finalizar la jornada, llegan a los vehículos 33 jabalíes abatidos».

La caza del jabalí en alta montaña
«Nos desplazamos 100 kilómetros para cambiar de escenario de caza. El domingo la batida se desarrolla en una finca de Senet de Barrabés, entidad local descentralizada del municipio de Vilaller, en la comarca de la Alta Ribagorza, en la provincia de Lérida. Pese a celebrarse en marzo, aún había mucha nieve en las zonas altas de la mancha.
Se sueltan los perros y las ladras y los disparos rompen el silencio. En la parte baja de la cacería no paran de salir jabalíes. Finalmente, acabamos el día sumando un total de 61 cochinos. Entre ellos, varios machos con boca».

La caza en familia
«Ese fin de semana mi padre y yo conseguimos abatir un verraco cada uno. Pero, más allá de la caza, lo mejor fue poder compartir ese momento juntos. Cazar con tu padre, con tu familia o con la gente que quieres es algo difícil de explicar.
No se trata solo del lance o de la pieza, sino de las horas en el monte, de las conversaciones, de los nervios antes de que aparezca el animal y de los recuerdos que se quedan para siempre. Porque, al final, la caza es mucho más que cazar: son momentos que compartes con los tuyos y que se convierten en recuerdos para toda la vida. No hay trofeo más grande que esos momentos compartidos en el campo».
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