La impactante grabación nos lleva al emocionante momento en el que un gigantesco jabalí recién cazado en una batida es izado para conocer su peso en la báscula. Casi cuatro kilos por encima de los 250. Un tamaño que pocos jabalíes en el mundo alcanzan. Apenas unos pocos machos como este, que cuenta con unos colmillos temibles acordes a su corpulencia.
Estos machos suelen ser ejemplares de entre 7 y 10 años cazados en regiones tradicionales en las que los animales encuentran las condiciones perfectas para alimentarse y prosperar.
Jabalíes con una genética idónea para llegar a ser gigantes
Turquía disfruta de una ubicación geográfica que le permite erigirse como un puente entre Europa, el Cáucaso y Oriente Próximo. Anatolia, como también se conoce a la región, ha desarrollado estudios genéticos que relacionan esta confluencia de áreas tan distintas en los jabalíes que habitan dentro de sus fronteras. La diversidad genética lleva a una mezcolanza de haplotipos o cadenas genéticas del jabalí europeo con especies orientales.
Pero también se ha estudiado la influencia de aportes históricos de linajes domésticos a esos animales silvestres, creando animales con una capacidad elevada de aumentar de tamaño a medida que cumplen años. Todo esto, unido a unas condiciones muy favorables para desarrollar ese potencial genético convierten a Turquía en tierra de jabalíes gigantes, un atractivo irresistible para los cazadores que pueden permitirse viajar a sus montes y montañas tras estos grandes macarenos.

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