Un guarda rural de caza evita la muerte por atropello de dos pollos de cernícalo primilla

La intervención de Víctor Villalobos, presidente de la Asociación Hermandad Española de Guardas Rurales, salva a las aves, que habían abandonado el nido de forma prematura. Esta rapaz está catalogada a nivel nacional dentro del Listado de Especies Silvestres en Régimen de Protección Especial y en la categoría de «Vulnerable» en el Libro Rojo de las Aves de España.

Un guarda rural de caza evita la muerte por atropello de dos pollos de cernícalo primilla

España alberga la mayor población de cernícalos primilla de Europa occidental, con una estimación de 10.090 parejas reproductoras. El 94% de estas aves se concentra en comunidades como Castilla-La Mancha, Andalucía, Extremadura, Castilla y León y Aragón.

Las principales amenazas para la especie son la pérdida de hábitat de alimentación, el uso indiscriminado de insecticidas y la destrucción de zonas de nidificación.

Un guarda rural de caza evita la muerte por atropello de dos pollos de cernícalo primilla

 

Tiempo de cría: proteger hoy la vida silvestre de mañana

«La primavera y el comienzo del verano son momentos fundamentales para la naturaleza. Es la época en la que nacen miles de nuevas vidas en nuestros campos, montes, cultivos y humedales. Perdices, codornices, alondras, cernícalos primilla, tórtolas y abejarucos, entre muchas otras especies, afrontan sus primeras semanas de vida, probablemente las más difíciles y delicadas de toda su existencia.

Como guarda rural de caza, cada temporada soy testigo de la enorme lucha por la supervivencia que libran estas pequeñas aves desde el mismo instante en que nacen. Los pollitos de perdiz, por ejemplo, son extremadamente vulnerables. Dependen de la protección de la madre, de la disponibilidad de insectos para alimentarse, del número de depredadores y de las inclemencias meteorológicas.

A las amenazas naturales se suman otras provocadas por la actividad humana: la pérdida de hábitat, la eliminación de lindes y vegetación natural, la contaminación de aguas por nitratos y fertilizantes, la mecanización agrícola durante la época de cría o las molestias continuas en zonas de nidificación.

También es importante recordar la responsabilidad que tenemos con nuestros perros cuando salimos al campo. Un perro suelto puede dispersar una pollada de perdices o provocar el abandono temporal de una nidada. Muchas veces el daño se produce sin mala intención, simplemente por desconocimiento.

Por ello, una de las recomendaciones más importantes es no recoger ni manipular polluelos de ninguna especie salvo que sea absolutamente imprescindible. En la mayoría de los casos, cuando encontramos un pollo aparentemente solo, sus padres continúan cerca alimentándolo y protegiéndolo. Nuestra intervención, aunque sea bienintencionada, puede acabar perjudicando sus posibilidades de supervivencia.

Igualmente, debemos evitar acercarnos a los nidos o molestar a las nidadas. Una fotografía, una visita repetida o la simple curiosidad pueden provocar estrés a los adultos y facilitar que los depredadores localicen el lugar».

Un guarda rural de caza evita la muerte por atropello de dos pollos de cernícalo primilla

 

El guarda rural de caza devuelve a los pollos de cernícalo primilla al nido

«Un ejemplo muy representativo de esta situación lo encontramos en el cernícalo primilla (Falco naumanni), una pequeña rapaz migratoria muy ligada a nuestros pueblos, edificios históricos, silos y construcciones agrícolas. Esta especie, fácilmente reconocible por sus características uñas blancas, cría en colonias y depende en gran medida de la conservación de sus lugares de nidificación.

Las aves rapaces desempeñan además una función fundamental en el equilibrio del ecosistema. Son grandes controladoras biológicas naturales, ayudando a mantener bajo control poblaciones de insectos, roedores y pequeños animales que podrían convertirse en plagas para la agricultura y el medio natural.

Un solo cernícalo puede consumir cientos de insectos y pequeños roedores durante la temporada de cría, contribuyendo de forma totalmente natural al equilibrio del campo.

Cuando desaparecen las rapaces, el ecosistema se desequilibra. Por eso, proteger especies como el cernícalo primilla no es solamente conservar un ave bonita o emblemática, sino proteger la salud ambiental de nuestros pueblos y cultivos.

Esta temporada he tenido la oportunidad de intervenir en un caso que demuestra la importancia de la vigilancia y la rápida actuación. Dos pollos de cernícalo primilla procedentes de un nido de cinco crías aparecieron en una carretera próxima a la zona de cría. Todo apunta a que habían caído o saltado prematuramente del nido. De no haber sido localizados a tiempo, probablemente habrían sido atropellados.

Tras asegurar la zona y comprobar su estado, fueron retirados del peligro inmediato y puestos a salvo, permitiendo que continuaran su desarrollo. Con el paso de los días fue impresionante observar su crecimiento, cómo iban desarrollando el plumaje, ganando fuerza y convirtiéndose poco a poco en pequeñas rapaces preparadas para emprender el vuelo.

Actuaciones sencillas como esta pueden marcar la diferencia entre la vida y la muerte de muchas aves jóvenes cada temporada.

Si alguna vez encuentras un pollo de cernícalo primilla o de cualquier otra especie silvestre en dificultades, la recomendación general es contactar con los servicios ambientales o centros de recuperación de fauna de tu comunidad autónoma, o llamar al 112. Mientras llegan los especialistas, es importante no darle comida ni agua, evitar manipularlo innecesariamente y mantenerlo en una caja ventilada y tranquila para reducir el estrés.

La conservación de nuestras aves no depende únicamente de las administraciones. Agricultores, cazadores, guardas rurales, agentes medioambientales, naturalistas y ciudadanos compartimos la responsabilidad de proteger este patrimonio natural.

Cada pollito de perdiz que consigue llegar a adulto, cada primilla que emprende su migración y cada ave que logra completar su ciclo reproductor representa una pequeña victoria para la biodiversidad y para el futuro de nuestros campos.

Porque proteger una nidada es proteger una especie.

Porque respetar el campo es respetar la vida.

Y porque el futuro de nuestra fauna comienza en cada pequeño nido que hoy somos capaces de conservar».

Un guarda rural de caza evita la muerte por atropello de dos pollos de cernícalo primilla

 


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