La vertiginosa secuencia nos lleva a presenciar cómo uno de esos lobos toma ventaja sobre el otro y consigue separar uno de los ejemplares del grupo de rebecos, uno joven y cuyas facultades aún no se han desarrollado plenamente. El lobo lo sabe y corre centrando sus sentidos y esfuerzos en él.
Comienzan aceleraciones repentinas, saltos ágiles para superar las rocas que encuentran en su camino. Son segundos de tensión en los que el lobo va ganando terreno y reduce la distancia que lo separa de su presa. Hasta que consigue cerrar sus poderosas mandíbulas en una de las patas traseras del rebeco. El segundo lobo, de menor tamaño que el protagonista de la carrera, llega después para terminar de matar al bóvido.
Lobo gris de Anatolia, rápido pero sobre todo resistente
El lobo presente en Turquía pertenece a las poblaciones euroasiáticas de Canis lupus. Los ejemplares adultos pueden alcanzar velocidades punta de entre 55 y 65 km/h durante persecuciones cortas y en condiciones óptimas del terreno. Pero la cualidad física que le lleva a atrapar a presas rápidas y ágiles no es esa velocidad. La resistencia y la perseverancia le llevan a obtener el éxito en estas cacerías tan exigentes. Son capaces de correr tras las presas durante largos periodos de tiempo y durante muchos kilómetros.
Cuestión de resistencia
Para realizar una comparativa lo más objetiva y realista posible entre las opciones de éxito de ambas especies en su tradicional lucha por la supervivencia, conviene analizar no solo la velocidad máxima, sino también la aceleración, la resistencia y el terreno en el que se produce esa lucha. Por su parte, el rebeco europeo, Rupicapra rupicapra, puede alcanzar aproximadamente 50-60 km/h en carrera.
Algunas fuentes citan picos ligeramente superiores en descensos o terrenos favorables, pero lo verdaderamente destacable es su extraordinaria agilidad en laderas rocosas y pendientes pronunciadas. En huida, aventaja al lobo en aceleración, maniobrabilidad en suelos de roca, capacidad de esprintar en pendientes pronunciadas, ya sea remontando o bajando, lo que puede compensar esa pequeña desventaja en la punta de velocidad, ligeramente menor que la del lobo.
Pero nada de esto basta si la resistencia física no le permite evitar las acometidas del lobo durante los largos minutos que este depredador puede alargar la persecución. Mucho más si cazan en manada y van alternando la punta de acoso.

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