El suido silvestre había entrado dentro del estómago de la vaca para alimentarse de él. Pero, a la hora de salir, su cuerpo quedó atorado entre los huesos, músculos y, sobre todo, entre los jirones de la dura piel del bóvido.
Partes muy nutritivas del interior de los animales
Los órganos internos son las partes predilectas de los depredadores a la hora de alimentarse de un animal que han cazado o, como es el caso, han encontrado sin vida. Son más nutritivas, blandas y fáciles de consumir. Por ejemplo, el hígado contiene abundantes reservas de glucógeno, vitaminas y minerales. Por su parte, el corazón y los pulmones se convierten en tejidos muy ricos en proteínas, mientras que la grasa visceral que rodea a algunos de estos órganos aporta una gran cantidad de energía.
Este jabalí lo sabe, y ha decidido aprovechar todo esto. El problema es que el agujero por el que ha entrado a través de las capas de piel se ha convertido en una trampa que lo ha atrapado ante la proximidad del ganadero.
Animales atrapados por su glotonería
No es la primera vez que vemos una situación idéntica con los mismos protagonistas. En Brasil, un profesional de la ganadería encontró a un cochino intentando salir del cuerpo sin vida de una de sus vacas. Pero esto, que entra dentro de la lógica al considerar el carácter carroñero de los jabalíes, queda en mera anécdota al recordar el caso del buitre que quedó atrapado dentro de la boca de un jabalí y murió antes de poder liberarse. En el siguiente enlace te recordamos la esperpéntica situación.

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