Grecia ha aprobado un programa de compensaciones económicas a cazadores por su colaboración en la vigilancia y respuesta frente a varias zoonosis y enfermedades de la fauna silvestre durante 2026. La medida, difundida por la Federación de Caza de Macedonia y Tracia a través de Hunters.gr, se apoya en la decisión ministerial publicada en el FEK 971/B/20-02-2026.
El programa no plantea una ayuda general por el simple hecho de cazar, sino pagos vinculados a actuaciones concretas bajo coordinación de las autoridades veterinarias. Entre ellas figuran el aviso y localización de animales muertos, la recogida y entrega de muestras, la gestión sanitaria de cadáveres y, en determinados casos, la reducción dirigida de poblaciones de jabalí para prevenir o controlar la peste porcina africana.
Jabalíes, zorros y aves silvestres
Según la información publicada por K.O.MA.TH., en el caso de la peste porcina africana se contemplan varias cuantías: 150 euros por avisar y colaborar en la localización de un jabalí encontrado muerto, siempre que no haya sido abatido a tiros; 100 euros por cada hembra de jabalí abatida en zonas donde esté prevista esta medida; 60 euros por colaborar en la gestión sanitaria o enterramiento controlado de un cadáver bajo supervisión veterinaria; y 30 euros por la toma y entrega de muestras, cuando el cazador haya recibido la formación correspondiente.
La fuente griega pone ejemplos de acumulación de ayudas: un cazador que, en una zona incluida en el programa, abata una hembra de jabalí, tome muestra y colabore en la gestión sanitaria podría percibir 190 euros. En el caso de un jabalí encontrado muerto, con toma de muestra y gestión sanitaria supervisada, la cuantía podría alcanzar 240 euros.
Para la rabia, el programa incluye pagos relacionados con el zorro. Se prevén 75 euros por zorro abatido durante la temporada hábil o mediante equipos autorizados y entregado a las autoridades veterinarias, 50 euros por un zorro encontrado muerto y apto para muestreo, y 25 euros por la localización y aviso de un ejemplar muerto que no proceda de disparo ni envenenamiento.
Vigilancia sanitaria con presencia en el campo
La medida también alcanza a la gripe aviar. En este caso, la ayuda indicada es de 50 euros por ave silvestre muerta o moribunda, no tiroteada, que sea localizada, recogida y entregada a las autoridades competentes cuando resulte apta para muestreo.
El interés de la decisión está en que reconoce una realidad conocida por gestores y administraciones: los cazadores son, a menudo, una de las redes con mayor presencia real en el territorio. Su participación puede acelerar la detección de animales muertos, la comunicación de incidencias y la llegada de muestras al circuito veterinario.
También obliga a subrayar una cautela importante. Estas actuaciones no son libres ni improvisadas. La información disponible remite a zonas, cupos, formación, documentación y coordinación con los servicios veterinarios. Por tanto, la compensación depende de que cada actuación encaje en los supuestos oficiales y se tramite por los canales establecidos.
Una referencia para el debate sectorial
El caso griego conecta con un debate presente en muchos países europeos: cómo integrar al sector cinegético en la vigilancia sanitaria de fauna silvestre sin confundir colaboración técnica con incentivos indiscriminados. En enfermedades como la peste porcina africana, la rabia o la gripe aviar, la rapidez en la detección y la bioseguridad son claves tanto para la fauna como para la ganadería y la salud pública.
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