El propio ciclista ha bromeado en sus redes sociales describiendo el «ataque» del faisán como algo brutal e injustificado: «Acabo de regresar de un paseo por las colinas y, lamentablemente, fui víctima de un ataque brutal e injustificado. Ya no hay ningún lugar seguro».
El faisán emite un cacareo amenazante justo antes de lanzar sus picotazos contra la pierna del ciclista, que ha detenido su marcha para grabar al ave que se le ha acercado. No pensaba que iba a recibir el ataque de esta vistosa especie galliforme de gran tamaño, cuyos machos adultos miden entre 70 y 90 centímetros gracias en parte a una larga cola, y pesan hasta 1,5 kilos.
Un macho encelado defendiendo su territorio
Como acabamos de ver, el faisán realiza un claro aviso para el «intruso» que ha invadido su territorio. Ese cacareo explosivo (kok-kok) suele preceder a un batido vigoroso de alas. Esto se convierte en una señal muy común entre los machos vecinos que compiten por un territorio y las hembras que allí habitan.
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Atacarlo salvajemente? Qué imagen
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