«Parece que recoger cerezas va a llevar un poco más de lo planeado…». Reconoce esta ágil mujer desde las ramas de un cerezo. El árbol se ha convertido en un improvisado refugio ante la incursión de dos animales a los que nadie ha invitado. «Habíamos terminado la cerca que debería dejarlos fuera, o eso pensábamos», reconoce la mujer ante las preguntas de sus seguidores en redes sociales.
Los jabalíes se alimentan de las cerezas
La propia autora del vídeo tranquiliza a todos sus amigos y seguidores asegurando que consiguió salir de allí una vez los cochinos se alimentaron de las cerezas caídas al suelo y se alejaron del árbol en el que se refugió. También ha detallado que desde su alta posición oía a los animales «rompiendo con sus dientes las semillas de las cerezas».
No faltan voluntarios cazadores que se ofrecen a acudir con presteza a ayudarla a bajar de allí a la mujer, ni quien pregunta cuánto tiempo estuvo allí arriba. Las imágenes han sido grabadas en las afueras de Szentendre, también conocida como San Andrés, una ciudad ribereña del condado de Pest, Hungría.