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Un perro pasa por encima de un corcino sin detectarlo

El pequeño corzo queda inmóvil agazapado en el suelo en una maniobra de supervivencia que funciona a la perfección. El perro no detecta ni su tenue olor ni es capaz de distinguirlo del resto del monte.

Un perro pasa por encima de un corcino sin detectarlo

Un adiestrador canino reacciona a un impactante vídeo en el que un perro se detiene a un centímetro de un corcino que utiliza una efectiva estrategia de defensa. Una prueba de que esta especie se ha adaptado para mejorar la supervivencia de unos recién nacidos muy expuestos a infinidad de depredadores que los buscan en esta época entre la vegetación de nuestros montes.

 

La estrategia del freezing

«No, a este perro no le falla el olfato», comienza señalando el adiestrador al compartir el vídeo. A diferencia de especies cuyos neonatos siguen a la madre desde pocas horas después del parto, el corcino permanece oculto e inmóvil durante la mayor parte del tiempo, minimizando las señales que podrían delatar su presencia a los depredadores. Los expertos lo encuadran dentro de la estrategia freezing. Comienza con la necesidad de no ser detectado visualmente. Apoyados en ese pelaje rojizo o pardo cubierto por numerosas manchas blancas distribuidas irregularmente que difuminan su figura en el suelo montuno, generando un patrón de camuflaje disruptivo que imita los efectos de luz y sombra producidos por la vegetación.

Lo más perentorio es la inmovilidad. El movimiento es uno de los principales desencadenantes de la respuesta visual de los depredadores. En este sentido, vemos que el jovencísimo cérvido reduce incluso el ritmo respiratorio para evitar ser detectado por el oído del perro. Apenas pestañea y ni se inmuta cuando las patas del can se detienen y pasan rozando su cabeza.

Entre lo más sofisticado encontramos la reducidísima producción de compuestos olorosos asociados a glándulas cutáneas y secreciones corporales. Esto se ve favorecido por ese inmovilismo, lo que limita la sudoración, la producción de secreciones y la dispersión de partículas olorosas. También aplicable a una escasa actividad digestiva, generando escasas señales odoríferas en este sentido.

Por último, el silencio. Estos animales parecen nacer sabiendo que no deben efectuar sonido alguno más que cuando su madre se aproxima tras haber comprobado que no hay peligro cerca.

Un perro suelto en época de cría

Lo que llama «cervatillo» es en realidad un corcino, una cría de pocos días de vida de una corza que no estará lejos de ella, observando horrorizada el peligro al que se enfrenta su prole. Una conducta irresponsable e ilegal. «A ese perro no le falta olfato, le falta un tutor responsable que no lo lleve suelto a lugares donde pueda depredar fauna nativa», señala una persona tras ver el vídeo, en un comentario muy repetido por otros usuarios indignados por los hechos.


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