Esta modesta sociedad no solo facilita la ingesta de insectos a los perdigones, también pone a su disposición más de 300.000 litros de agua y 10.000 kilos de grano.
Los cazadores granadinos mantienen 200 bebederos y comederos y 10 balsas de hormigón durante siete meses al año.
Los cazadores preparan sus acotados para el nacimiento de los pollos de perdiz roja
Antonio García, gestor cinegético del coto de caza El Carbonero, situado en Alcázar de Venus, y los integrantes de esta sociedad comienzan a repartir grano por los carriles y a llenar los puntos de alimento dos semanas antes de la fecha habitual de nacimiento de los perdigones en la Alpujarra granadina.
De esta manera proveen de insectos a los pollos en sus primeras semanas de vida. Los estudios de campo de instituciones como la Fundación Artemisan señalan que las hormigas representan el grupo más significativo en el aporte global de biomasa de insectos para los perdigones. Los pollos necesitan la ingesta de proteínas para crecer rápidamente, porque son vitales para su supervivencia.
Esta ronda «la pagan los cazadores»
El estudio del impacto económico, social y ambiental de la actividad cinegética en España, realizado por la consultora Deloitte para Fundación Artemisan, con la colaboración del MAPA, cifra en más de 56 millones de euros el importe invertido anualmente por el colectivo cinegético en medidas de conservación en beneficio de la fauna silvestre.
Más de 15 millones de euros se destinan a instalar, limpiar y rellenar bebederos y puntos de agua, y unos 41 millones de euros a la creación de siembras, mantenimiento de comederos y aportes suplementarios de grano y forraje.
La Sociedad de Cazadores Sierra de Lújar no trabaja únicamente en beneficio de la fauna cinegética, también lo hace en pro de la supervivencia de las especies protegidas. La labor que realizan en favor de los animales del campo es financiada con fondos propios y con ayuda del ayuntamiento.

